Cecy:
Segundo día, ayer me fui tardísimo de la oficina, intentando ordenar y entender todos los casos que me dejo a cargo el jefe, así que hoy decidí llegar mas temprano así poder salir a tiempo hoy, hasta me traje el almuerzo. Los cubículos están casi todos vacíos, camino hacia mi escritorio, pero tengo que dejarle sobre el escritorio de mi jefe la agenda de reuniones que me dijo que le planeara.
Como se que no es la hora de su llegada entro en la oficina sin tocar, y ¡Dios!, el parado con la camisa abierta los pantalones y ropa interior abajo y una mujer esta arrodillada dándole sexo oral. Yo me quedo paralizada, no porque no haya visto esto antes, en la universidad no fui precisamente santa toda la carrera, si no que este hombre es espectacularmente sexy, tiene su cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados, no tiene ni idea que entre, toma la mujer de la cabeza para llevar él el ritmo, se ve tan sexy y sensual a la vez, con su pose dominante que hace que me tiemblen las piernas.
De pronto la chica como que se da cuenta de mi presencia, se detiene y grita:
- ¿Y tú qué? Vas a seguir parada allí mirando, ¿entras o te vas? – me dice la descarada
- Perdón, perdón pensé que no había nadie, lo siento – digo volteándome y saliendo de la oficina, pero no antes de mirar al jefe que me veía riendo.
¡Dios!, me van a despedir el segundo día de trabajo, ¿Por qué no toque antes?, ¿pero que me iba imaginar que el jefe, llegaría tan temprano?, ¿ahora que hago?, bueno me pondo a trabajar a corregir los contratos que vi con errores, los casos de clientes embargados a redactar algunos cuerdos, etc. Pasan los minutos y la mujer no sale, hasta que por fin la puerta se abre y la mujer se asoma con una sonrisa. Me mira al pasar, y logro detallarla, su ropa parece vulgar, o sea no es ninguna empleada del bufete, la que llamo diciendo que era su novia no me hubiese dicho que, si me unía a ellos, tiene que ser una prostituta o una prepago como les dicen los altos ejecutivos de acá.
Pasan otros minutos cuando suena mi teléfono del escritorio y es el jefe pidiéndome que pase a la oficina. Las manos me sudas, tomo las carpetas y los contratos para dárselos ya corregidos para que él los apruebe, ¿no se si entrar pidiendo perdón o hacerme la loca?, opto por lo segundo y entro como si nada, si me va echar saldré con dignidad, pienso. Así que entro le saludo como si nada y le entrego las carpetas en las que trabaje.
Veo como me mira intrigado, lee los contratos y expedientes, y cuando me dice que todo está perfecto me dice también:
- Espero que la próxima vez toque la puerta o se una a la fiesta – me dice sonriendo y no me toca de otra que adular a este narciso
- Lo siento señor, no volverá a pasar, no entrare mas nunca sin tocar – le digo bajando la mirada, llena de rabia por que el que falto a los buenos modales fue él y no yo
Él solo sonríe y me dice que me vaya con un gesto con la mano, ¡Huy!, cargo una rabia por dentro que si no fuera que siempre quise trabajar en un bufete así me iría hoy mismo, aguantar a este tipo mujeriego y ególatra me va pesar, pienso. Pasan las horas el jefe encerrado en la oficina y yo revisando las demás carpetas y corrigiéndolas, cuando de repente llega una mujer peleando con la recepcionista que me trajo el día de ayer:
- Señorita Beatriz ya le dije que no puede subir así, sin que me autoricen su entrada – dice la chica colocándose de frente de la puerta de mi jefe
- ¿Y esta idiota quien es? ¿Dime Alexander esta acá? – me grita a mí y no sé qué contestarle.
Entonces golpea la mesa y grita el nombre de Alexander, nos amenaza con despedirnos si no le decimos donde esta, vuelve a golpear mi mesa, las carpetas se caen todas al suelo, yo me levanto a recogerlas y ella cree que es que la voy a golpear o algo y me dice:
- Ni se te ocurra ponerme un dedo encima, por que te mando a desaparecer – me grita
Yo levanto las manos como si me quisiera disparar con una arma, y doy un paso hacia atrás, ella sigue gritando el nombre de Alexander, y yo pienso ¿Por qué no ha salido todavía, a que le teme?, entonces me cruzo de brazos para ver la escena de esta mujer enfurecida pero desde lejos, yo no tengo nada que ver allí. Por fin se digna a salir el jefe y le dice:
- ¿Pero Beatriz que te pasa, te volviste loca? Yo estaba en una llamada importante y tus gritos se oían hasta china – le dice molesto
- ¿Dónde está? ¿dime donde escondiste la puta de hoy? – le dice y yo pienso huy lo sabe, pero llego tarde
- ¿Qué mujer, estas loca? Me tienes harto yo estoy trabajando, voy hablar con nuestros padres que terminen este compromiso de una buena vez – le amenaza y la mujer se transforma de loba enfurecida a manso corderito.
- No, Alexander no lo hagas, ¿es que no entiendes? Yo te amo demasiado y toda mujer que se acerca a ti me dan celos – le dice y no se porque motivo mira hacia donde yo estoy.
- Bueno, es una advertencia si sigues así lo hare, y ya vete nos vemos en la cena con nuestros padres – le dice, se da la vuelta, entra en su oficina y cierra la puerta.
Yo no hayo a donde mirar, me da pena la mujer, veo que tiene cara como de que va llorar, la recepcionista se disculpa con ella y la acompaña a la salida. ¡Dios! Este hombre es un bruto de mierda, si esta es la novia formal y la trata así, pobre mujeres que les paga por sexo. Se cree el galán de New York, y eso que solo tengo dos días de haberlo conocido.
Este día salí a la hora de mi salida, logre corregir los pendientes y como el jefe ególatra no me solicito, me fui directo a un bar de Manhattan, eso donde van los ejecutivos solteros, solo quería tomar un par de tragos antes de irme a mi apartamento sola.
Estoy tomando en la barra cuando se me acerca un hombre simpático, de ojos café, alto, bien afeitado, con una franela pegada a sus pectorales, donde se podía ver que estaban bien ejercitados. Él chico Miguel, se llama, contrasta con los demás ejecutivos todos con sus trajes y maletines, al igual que yo vestida de traje, la mayoría somos abogados, ingenieros en sistemas o por el estilo y este chico bien vestido muy casual con jean y franela, igual se sigo la conversación, y nos vamos a una mesa para dos para estar más cómodos.
Ya con unos cuantos tragos de mas en mi cabeza, no sé en qué momento, pero ya me estaba besando con el chico, no tengo ni idea que edad tiene ni en que trabaja, tomo se va calentando besos van, besos vienen, y no se en que momento él o yo decidimos irnos del bar.
Tomamos un taxi y no se que pensaba yo que di la dirección de mi departamento, subimos entre abrazos y besos. No lo puedo negar el chico tiene mucha energía y testosterona, y mi cabeza dura llena de alcohol y soledad no pensaba nada mas sino en sexo. Tarde un rato en poder abrir la puerta di departamento de lo ebria que estaba y entramos directo a mi cama, la ropa salió volando, debajo de esa Camiseta pegada estaba todos los abdominales que imaginaba, y paso de todo, tuvimos sexo con protección todo lo que restaba de la noche …