capítulo 6.

692 Palabras
Capítulo 6. Narrador omnisciente. Nadie pestañeo, para cuando salieron de su estado de shock vieron a lo lejos como Duncan, convertido en su dragón, se alza en los cielos siguiendo el aroma de su destinada. Así que los seis siguen en el ejemplo de su amigo, se transformaron en sus seres sobrenaturales ansiosos por encontrar a su pareja eterna. A toda velocidad los siete se dirigían a la misma dirección y aunque por el momento no le prestan atención a eso porque solo buscan la manera en llegar rápido por temor a que ese exquisito aroma desaparezca. Todos siendo seres líderes usan sus poderes para estar lo más rápido que pueden de su alma, pero el dragón les lleva la delantera. Al seguir avanzando escuchan como las olas rompen, sabían entonces que se están acercando al acantilado de los susurros, esto solo los llenos de temor. ¿Qué rayos hace ahí? Se preguntaron, pero la respuesta fue dada al verla a ella de pie a la orilla de este, ella vestía un vestido blanco hasta los pies, este en suelto de todas partes, su cabello suelto totalmente desaliñado, que baila al son del viento junto a su vestido. Ellos no le podían ver el rostro porque estaban de espaldas y cuando quisieron acercarse ella se lanzó al vacío. Ellos horrorizados no supieron ni cómo reaccionar al verla lanzarse porque, aunque apenas la han conocido, él vinculó, ya está y eso hace que ellos se preocupen por ella. Todos quedaron pasmados al verla caer y al momento de reaccionar un rugido lo hizo ver al dragón de Duncan salir del acantilado con su alma entre sus patas, ya que él no se quedó pasmado al verla caer, sino que la atrapo, pero ella se había desmayado. +++ No supieron cómo ni cuanto todos estaban en la manada, más específicamente en el hospital de la manada que, aunque los vampiros no se enfermen sus compañeros humanos, si así que a ella se les brinda la atención médica que se necesita también a las madres que entran en labor de parto, aunque también se les sigue el control prenatal de sus hijos. Pero ahora ellos agradecen que este esté porque así pueden saber por qué su luna se ve tan mal. Y no era para menos la piel de ella está muy pálida y eso que sus piernas estaban llenas de sangre. ―¿Cómo está ella? ―pregunto el hada muy preocupada por su luz. El médico los vio a los siete hombres frente a él y por un momento temió por su vida, pero era consciente que no podía mentirle. ―Ella está en un deplorable estado porque los análisis arrojaron un desgarramiento en su útero, lo que provocó la hemorragia y que perdiera una gran cantidad de sangre. ― el médico suspiro porque lo que estaba por responder sería mucho más grabe que eso, no podía negarles esa información. ―¿Desgarre en el útero? ― le pregunto el brujo un poco confundido. ―La señorita estaba embarazada. ― dijo y todos se tensaron. ―Pero tuvo un aborto, por eso la sangre. ― les dijo, los líderes estaban muy confundidos y tensos. ― y no es solo eso. ― les dijo llamando la atención de todos. ―¿Qué más? ― le pregunto preocupado Darren un de los demonios. ―La señorita tienes múltiples marcas de infidelidad por todo su cuerpo, además de un vínculo roto. ― les dijo dando tres pasos atrás al ver las auras de ellos muy pesada por el enojo. ―¿Eso provoco el aborto? ― quiso saber Elián. ―Es lo más probable porque el feto se encontraba en constante estrés. ― le dijo para luego retirara, ya que las auras de ellos solo advertían que algo malo iba a pasar. El doctor se fue, pero antes les dijo que podían pasar a verla. Ellos dudaron por un momento porque no sabían cómo iban a reaccionar al verla, por en ese estado su instinto puede predominar a su racionalismo y algo les decía que con ella tenían que tener paciencia o la perderían para siempre.
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