Camilla se hundió en el asiento de la cafetería calentando sus manos con la taza de café frente a ella. Ya ni siquiera sabía dónde estaba. Desde la Ceremonia de Luna de Winter Moon había estado vagando sin rumbo. Era imposible para ella quedarse en la manada con esa zorra delgada actuando tan altanera. ¿Cómo la vida podía ser tan cruel con ella? Un momento era la envidia de cada loba agarrada del brazo de un Alfa y ahora aquí estaba, apenas con una bolsa de viaje para su nombre. Cuando se fue, se llevó todas las joyas de su habitación antes de que la obligaran a desalojar el piso del Alfa. William ni siquiera la miraba ni le dedicaba un momento de su tiempo mientras esperaba a su nueva Luna. Y era culpa de esa zorra de ojos grises. Si no fuera por ella, William la habría tomado como compa

