«Ipso facto» «Infraganti» «quid pro quo» muchas expresiones se me venían a la cabeza y de pronto la
primera de aquella tres también lo hizo «veni», «VINE» si, de algún modo algo vino a mi, ¿Qué era? Aún
no tenía ni idea, pero estaba cansada de tanto misterio, que hay detrás de todo esto, ¿De cuál chico serán
los señores Antonescu padres? ¿Cuál será mi trabajo?
Pienso en las variables que han aparecido de pronto en mi vida, y me preguntó por qué han llegado,
tengo MIEDO, pero a la vez me mata la curiosidad por saber quienes son realmente los Antonescu,
quien será su hijo, a lo mejor y puedo hacer un nuevo amigo, o a lo mejor sea mi oportunidad para
escribir ese libro que tanto he Querido, sé que la finalidad no debe ser impresionar a mi madre o
demostrarle a ella que puedo lograr lo que quiero, debe ser más bien convencerme a mí misma de que
puedo lograr las cosas, aunque siempre tengo ese extraño sentimiento de ser una fracasada, después de
todo, era lo que mi madre SIEMPRE decía, que sería una fracasada como mi padre, suspiro y trato de
eliminar esos pensamientos de mí, tal vez las cosas pasan para enseñarnos algo, tal vez esto se trataba
de hacerme mejor persona y que mi miedo al abandono o al fracaso pueden ser superados.
— Airyn, me alegra que hayas podido venir a clase — dice el profesor López
— Si señor, disculpe la tardanza, estaba — digo quedándome a medias
— No te preocupes, toma asiento — dice y eso hago, la verdad mis buenas notas y desempeño me han
hecho ganarme el apoyo y el respeto de mis profesores, por supuesto NO caigo bien a todo el mundo,
después de todo muchas de mis compañeras piensan que me acuesto con nuestros profesores, solo
por ser latina, una risilla suave se me escapa, nada más lejos de la realidad, si, podemos ser calientes y
ese tipo de cosas pero no nos acostamos con alguien solo porque si o por algún tipo de retribución, si
vamos a hablar de ello, podemos decir que trabajadoras sexuales hay en todo el mundo, y que Dios las
bendiga, porque eso requiere valor, yo no serviría para ello lamentablemente me "enamoraría" o más bien me "encoñaria" del
primer cliente que me diera un orgasmo.
En fin, no estamos en ese tema, volvamos al caso, la clase de literatura es una de mis favoritas, aquí
puedo permitirme ser quién soy a través de mi pluma y mi papel, si bien mis escritos se centran en el
desamor y en mi percepción del sexo y las relaciones entre hombres y mujeres no tengo mucha
inspiración para hablar de sentimientos y amor, por supuesto me encantan los sentimientos, pero es
muy difícil sentir luego de que te han lastimado, te sientes con temor a volver a salir herido o
simplemente con temor a permitirte sentir.
— Airyn, ¿Quieres leernos tu relato? — pregunta el profesor López
Me levanto de mi asiento y — … Tal vez todo pasa por algo, tal vez que ese chico apareciera en mi vida
abrió un camino para que yo avanzara, para que comprendiera muchas cosas, que no soy la única en el
mundo, que hay quienes se parecen a mí, pero que a la vez no lo hacen y que esas pequeñas o grandes
Diferencias, construyen grandes realidades — digo concluyendo, no era mi mejor relato corto, pero para
haberme inspirado en alguien a quien no conocía más que la voz y que conducía una motocicleta negra
de alto cilindraje y que se cayó de ella por mi culpa, era hermoso, no había nada más que una reflexión
en un encuentro casual, pero parecía que en ello no se iba a quedar.
Riiiiing, la campana anuncia el fin de las clases y salgo del aula, las dos moles de músculo me esperan
allí, como vigilando que no vaya a escaparme, sonrío sintiéndome importante repentinamente.
— Eh chicos, sois muy majos por haberme esperado, pero me he cuidado solita mucho tiempo — digo
como si estuviera en una película
Los dos hombres me miran y se encojen de hombros — Estamos aquí por órdenes del señor Antonescu,
vendrá con nosotros señorita — dicen
— Ay vamos, relajaos un poco, no hablo mucho Español de España y sé que algunas cosas no se
entienden claro, puedo ir por mi cuenta, vine en bici — digo
— Puede ponerla en el maletero del auto — dicen y tomándome de los dos brazos las moles me sacan
de la facultad ante la atenta mirada de compañeros y profesores.
«¿Qué pensaran de mi mañana?» pienso escondiendo mi rostro, retiro las manos d mi cara cuando
siento la puerta de un auto cerrarse, una de las moles sube al siento de conductor y el otro sube de
copiloto.
— Disculpen y ¿Mi bici? — pregunto
— Está en el maletero — dicen y suspiro.
— Gracias, oigan, sé que no empezamos con el pie correcto, sé que están enojados por lo que pasó con
su joven jefe, pero quiero que sepan que tengo buenos modales, soy Airyn ¿Cuáles son sus nombres? No
puedo llamarles moles eso es de mala educación — digo y los dos hombres se echan a reír
Una vez se calman se presentan — Yo soy Bayron — dice el conductor — Y Yo soy Razvan — dice el
copiloto
— Bien, Bayron, Razvan, ¿Cómo es su joven jefe? ¿Da miedo? — preguntan y ambos se miran
— Oh no, para nada, creo que estarás hechizada por el joven jefe — dice Razvan
— Todas las chicas lo hacen — dice Bayron y yo aclaro mi garganta
— Disculpen, NO soy todas las chicas, soy diferente — digo y ellos se miran
— Oh sí, lo que tú digas — dicen y yo me encojo de hombros mirando por la ventana.
Parece ser que nuestro joven amo es todo un don Juan, sin ofender, bien, yo a mi trabajo y tan lejos
como pueda de él.
“Y Ahora ¿Quién huye como si tuviera fuego en el culo?” me cuestiono
Tengo mis razones, los chicos guapos, si, son guapos y muchos son realmente inteligentes, pero son
PELIGROSOS, así que solo cumpliré con mi labor y no me meteré dónde no deba, no quiero otro corazón
roto sin razón.
Llegamos a la casa Antonescu y Bayron y Razvan me ayudan a bajar la bici y mis cosas además me tratan
bastante amables.
— Oigan, no tienen que ser tan amables, no soy nadie importante y vengo a trabajar — digo
— Órdenes de la señora — dicen y me encojo de hombros.
«Vaya que familia más particular » pienso y entonces entró a la casa, No hay nadie allí, ha excepción de
una señora que parece aparecer de la nada, causándome un susto posible causante de pardo cardíacos.
— Bienvenida, usted debe ser la señorita Gongora, soy Magda, la ayudante del hogar — dice
— Gracias, creo, supongo que usted señora Magda va a entrenarme o algo así — digo y la señora ríe
junto con Bayron y Razvan
Parece que hoy me puse mi máscara de payaso porque parece que he contado muchos chistes.
— No, señorita, sus tareas son simples ayudar en los quehaceres del hogar y preparar la comida para la
familia — dice
— Bien, ¿Cuándo empiezo? — pregunto
— Ya mismo — dice
— Ehm, no he hablado de horario con la señores Antonescu, además ya es tarde para que regrese a mi
casa, vivo del otro lado de la ciudad y no es un gran sector que digamos — digo
— La señora Antonescu se encarga de eso — dice
Esta familia me estaba impresionando, todos parecían tan intimidantes y poderosos pero parecían ser
personas simples y fáciles de satisfacer, digo En el sentido de que probablemente mientras de mi mejor esfuerzo en hacer las cosas bien, estarán satisfechos, lo que me preguntaba era ¿Cómo habían dado con toda mi información? ¿Acaso el joven jefe les había hablado d mi? ¿Tal vez dijo que se accidentó y sus padres quisieron saber quién o quienes eran los causantes y hacerles pagar por lo que le habían hecho a su hijo? La verdad es que no importa como lo supieron, la cuestión es que YA lo saben.