Hoy es sábado, nunca había odiado tanto un sábado como ahora, sintiéndome incluso agobiado por despertar con la insistente llamada de mi representante, quien me recordaba el trágico día que me esperaba, aunque él lo nombró como “El gran día” La grabación comenzaría a las cuatro de la tarde, pero había ciertos preparativos a considerar, por lo mismo luego de alistarme me encaminé hasta el hotel donde el equipo de producción se encontraba finiquitando los últimos detalles que implicaban las cámaras. Había una cámara frente a la cama, una justo en el techo y otra a la derecha de la cama, grabando un ángulo más centrado en el rostro, aunque igualmente como usamos antifaces, esto es algo que consideramos innecesario. Cuando llegué al hotel, eran las tres de la tarde, la habitación estaba lle

