No creo ser la única en el mundo que adora los viernes de putería donde con un par de llamadas consigo crear un panorama con mis amores. Esto significa que el grupo se reuniría y disfrutaríamos de una larga fiesta en cualquier discoteca o club, donde seguramente nos emborracharíamos y aprovecharíamos nuestra soltería en su máximo esplendor. Lo mejor es que, la casa de Chris queda cerca de este tipo de lugares, debido a que está ubicado en un lugar céntrico, por lo mismo, no era necesario designar a un conductor, ni llamar a un chofer que nos viniera a recoger. Eran las doce de la noche y el ambiente era movido, la gente se mantenía energética y aprovechando que había varios puntos para ubicarnos, nos acomodamos cerca de la barra donde Lilith y Chris se encargaron de traer nuestras bebid

