Jugar con la paciencia de Philip se ha convertido en uno de mis pasatiempos favoritos, me encanta encontrar el límite de su paciencia a pesar de que luego no desea hablarme. Sabía que por su orgullo no me hablaría, de hecho, en casa ninguno de los dos hablaba con tal de esperar a que el otro lo hiciera primero, sin embargo, me encanta la forma en la que trata de evitarme para no caer en la tentación de romper el silencio. Ahora que su hijo está en la universidad, no vive con nosotros, por ello tengo mucho tiempo libre para sacar de quicio a su padre, aunque antes me aseguraba de molestar a ambos. No puedo evitar reír tras recibir un mensaje de Philip dándome aviso sobre la situación de Lilith, todos mis hombres tienen la orden de darme la información en persona, no acepto mensajes, algo

