—Prefiero morir antes que besarte de nuevo— le aseguré, viendo como en sus perfectos y estúpidos labios se formaba una sonrisa encantadora. Él me miró con diversión, sus ojos brillaban debido a lo divertido que le resultaba mi comportamiento, sobre todo porque se intentó subir nuevamente a su auto y yo otra vez lo detuve. Esta vez me acerqué, me paré justo frente a él viéndolo directamente a los ojos mientras pensaba en otro modo para convencerlo. No quiero besarlo, sé que, si lo hago, todos aquellos sentimientos que he estado ocultando reaparecerán, además tengo una prometida, el besarlo significaría que le estoy siendo infiel. —Si no me vas a besar, entonces no tenemos nada de que hablar— me aseguró, cruzándose de brazos mientras se apoyaba contra la puerta de su moderno vehículo. —T

