Capítulo XVIII

1968 Palabras

Camila y yo nos encontramos en nuestro café favorito de la ciudad, es pequeño en comparación a muchos de la localidad pero es bastante acogedor, esta lleno de luces incandescentes en el techo, y las paredes están llenas de póster de artistas pop, además sirven los mejores frapuccinos de la zona. Nos sentamos en una de las últimas mesas del lugar, Camila luce muy bonita, tiene puesto un conjunto color salmón que le da mucha vida a su rostro en general, cualquier hombre que ve a Camila no puede pensar en más que en comérsela a besos... Pero curiosamente, este no es mi caso esta vez... He decido actuar en base a mi intuición, en favor de lo correcto, no en base a los deseos e instintos de hombre, que casi nunca llevan a ningún lugar. —¿Qué tal Cami, como va todo? —le pregunto con simpatía.

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