Aunque sé que es bastante riesgoso, y que he tardado mas de lo que debería en ponerme unos pantalones, decido ir hasta el consultorio del doctor Álvarez, no se el porqué, pero hay un algo que me dice que él será solidario conmigo y me solventara mi desesperación. Toco su puerta con sigilo, hasta que me concede el permiso de entrar. —Doctor, se que estoy abusando de su amabilidad y me da muchísima vergüenza pero... ¿Cree que podría ayudarme con conseguir un par de pantalones aptos para realizar mis pruebas de rendimiento físico?, me da mucha pena admitirlo pero no vine preparado y ya me están esperando, desde hace bastante realmente, la sargento Gray y algunos chicos —Afirmo con gesto apenado. Él abre mucho los ojos y me responde: —Vaya Robert, no es muy ético de tu parte haberte presen

