—¿Cuántas veces te tengo que decir que eres excesivamente maravillosa Camila?, yo soy el que tiene un problema y lo asumo... Por eso no puedo amarte, quizás soy una mala persona por ello y me iré al infierno pero no es algo que yo hago de forma intencional. Te adoro, como a una amiga, pero no puedo ofrecerte mas que revolcones ocasionales, lo mismo que le ofrecí a Agatha. —le digo con un poco de amargura atravesando mi boca. —Mmm, es difícil entenderte Robert, siento que me estas rompiendo no solo el corazón sino el alma. Tú has sido la persona más incondicional en todos los sentidos conmigo, es imposible no sentirme rota con todo esto que me estás diciendo. —Resopló Camila. —Cariño de verdad lo siento, y bueno si te soy sincero yo soy partidario de que la tristeza emocional en ocasiones

