POV ARIA —¿Tan poco acostumbrada estás a que te deseen? La vergüenza me quema por dentro y agradezco estar sola. Diego me ve. Me ve como nadie me ha visto nunca. Me descoloca. No sé qué pensar de anoche, del extraño momento que compartimos. Cuando hicimos el amor. Todo lo que quería era que me viera, que me deseara y que me hiciera sentir segura como sólo él puede hacerlo. Pero al mismo tiempo, estoy tan enfadada. Enfadada con él por hacerme sentir tan vulnerable. Enfadada conmigo misma por permitirlo. Me levanto de la silla y miro por la ventana la sombra que parece proyectar siempre el faro. Volamos antes a Avarice y, en cierto modo, me alegro de haber vuelto. Familiaridad, supongo. No es mi hogar. Esto no es un hogar, este lujoso apartamento. Aunque tampoco estoy segura de que la

