Capítulo 57 Pequeño Juego Mis ojos se abrieron de par en par, segundos antes de que el despertador sonara en la habitación, lo apague apenas sentí su bullicio en medio del silencio del alba que llegaba a su fin para darle paso al amanecer, me levante de la cama apenas sentí el ánimo de hacerlo, era lunes en la mañana y mi rutina de nuevo comenzaba, ya se habían cumplido varias semanas desde que me dieron la notificación de mi jubilación, pero en esos momentos, mi jubilación o mi futuro era lo que menos me importaba. El domingo en la tarde hablé con Diana por teléfono, como un adolescente con un romance secreto, tuve que encerrarme en mi habitación, pues me daba un poco de pena que Jorge, o mucho peor, Adela, le diera curiosidad de con quien hablaba, o porque lo hacía con tal prevención,

