Cuando llegamos al Pent-house Pavel se detuvo detrás de mi posando sus manos en mis caderas mientras besaba desde mi cuello hacia mi clavícula en una deliciosa tortura, sus manos hábiles ya me habían despojado del abrigo que yo traía en la manos, yo retrocedí de manera que mi trasero quedara en perfecta sintonía con el bulto que tenia dentro de pantalones realizando movimientos de arriba hacia abajo para provocarlo aun mas, así podía escuchar los leves gruñidos que se escapaban de su garganta sus dedos que espacian caricias leves se convirtieron en garras que aumentaron la presión sobre mis tetas que ya tenían duros los montículos de mis pezones fue cerrando el agarre hasta que tenia mis pezones entre sus dedos pulgar e índice dando leves caricias que terminaban en angustiantes y delicioso

