Desde el momento en que descubrí que estaba embarazada de Pavel, supe que tenía que enfrentar la difícil tarea de contarles a mis padres la verdad. El miedo y la ansiedad se apoderaron de mí mientras imaginaba sus reacciones. Pero sabía que no podía ocultarles la realidad por más tiempo, ya que era evidente mi pancita, busque apoyo en mi hermana para tomar el coraje de darle la noticia a mis padre. Una tarde soleada, reuní a mis padres en la sala de estar. Mis manos temblaban mientras intentaba encontrar las palabras adecuadas y el valor que me hacia falta yo sabia que mis padres son muy comprensivos pero sentía que los decepcione bastante con todo lo había pasado en mi viaje. -Mamá, papá, necesito hablar con ustedes, dije con voz entrecortada. Sus miradas se volvieron hacia mí, llenas

