Desde el norte a cualquier parte

1403 Palabras

El automóvil de su padre resultó ser una maravilla y Carlos Alberto se prometió a sí mismo comprar uno igual, si llegaban a salir victoriosos de la situación. En el tablero reposaba una postal fotográfica con su fallecida madre, su hermana Carla Felicia y él. Su padre se sentía muy orgullosos de su familia. Fijo la vista en ella antes de moverla un poco hacia atrás. —Eras un niño muy tierno. — espetó sonriente luego de haber escudriñado sus miradas puestas en la postal del tablero—Todos se veían tan felices. —Lo éramos y te aseguro que aún soy un niño muy tierno. —¡Ja! —ironizó de buena gana con un cruce de piernas que de no haber sido por el pantalón deportivo se lo imaginó sensual. Sus dedos largos posaban picaros sobre sus muslos—¡Por favor, con esa cara de viejo! Su comentario lo

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