Capítulo 35 El primer delito de la zorra de los cerezos. —Necesitamos cambiar de vehículo. —dijo inquisidor. Sus ojos escudriñaban el entorno y más que afirmar planteaba opciones con su mirada. La tarde empezó a caer y en esas zonas de las afuera de la ciudad el tráfico disminuía, esto empezó a inquietarlo razón por la que se concentró en cada uno de los escasos vehículos que surcaba la calle y luego al recodo del pasaje. en donde estaba estacionado. Pausado descendió del auto. Levantó la capota del motor y simuló revisar el sistema eléctrico. Cuando un automóvil se acercó a la vía y pasó al costado de la camioneta. Él se abrió paso atravesándose en él. Tal como supuso el auto frenó y de él bajó una señora de lentes cuadrados y abrigos tejidos en lana. Al lado del copiloto estaba sentada

