Atrás quedó el árido camino a través del desierto y por fin Daniela se sintió a gusto. Estaban entrando a la ciudad. Calama era una de las ciudades de su ruta obligatoria impuesta por su fallecido abuelo cada vez que pretendían llegar a Valparaíso o a Villa del Mar. —¡Vamos al Mall Plaza de Calama, please! ¡Me encanta ir de shopping! ¡y se parece tanto al de Antofagasta que me trae bellos recuerdos!... —de repente se tapó la boca con una mano y pareció recordar algo importante— claro, se puede decir que iremos solo a ver. Olvidé que no tengo un solo peso en mi bolsillo— respiró profundo para terminar con el brazo sobre la portezuela. —A mi novia nunca le faltará nada. Ella se volteó sorprendida. Había olvidado que desde la noche anterior era oficialmente su novia o su mujer. Eso le dab

