Ya era la hora, Edrian me esperaba dentro de la iglesia, las puertas se encontraban cerradas, creo que ellos recién nos verían cuando entremos por esas enormes y oscuras puertas. Traté de pensar en algo, “Edrian, no sé que nos depare el futuro, pero te aseguro que cada segundo que he pasado y que pasaré a tu lado habrán valido la pena”. Esperaba que hubiera sentido aquello. “Sí lo hizo”. – susurró la bruja, por favor no interrumpas uno de los días más importantes en mi vida, no seas tan ruin. – “Mis intenciones son protegerte de los males que tratan de lastimarte”. – volvió a mencionar. Sentí cómo que se marchó, no me había dado cuenta que era lo mismo cada vez que dejaba de hablarme, pero ahora ya sé reconocerlo. Las puertas se abrieron y esa melodía que solo se escucha en las bodas d

