Al día siguiente Alameda Edward Toda la noche me estuvieron atormentando las palabras de Caroline sobre Elizabeth y mi hijo, incluso sentía una rara sensación en mi pecho, una premonición de que sucedería algo con ellos, ni siquiera pude dormir, porque solo imaginaba el peor escenario, hasta llegué a pensar que Elizabeth pueda perder la criatura. En medio de esta incertidumbre, una vez más al sentir el primer rayo del sol en mi rostro, me levanto de la cama todavía con esta sensación de angustia, teniendo mi corazón en vilo, mientras voy vistiéndome, incluso mi interior me grita que me calme porque todo está bien con ellos, en fin a los minutos estoy saliendo de mi habitación pensando que hare lo imposible para no dejar escapar a Elizabeth y a mi hijo de mi vida, así voy bajando el

