Quiéreme de a poco, a pasos lentos, conóceme como nadie. Hazme el amor de una forma distinta; toca mi alma, dame tu mejor sonrisa. Enamórame de forma genuina, que tu cuidado sea la caricia que tanto necesita mi vida. *** Abro los ojos lentamente, la luz de la habitación torturándome. La cabeza me da vueltas, me siento tan débil que solo deseo volver a dormir. Eso hacía, ¿no? —Ya despertaste. Me froto los ojos al escuchar esa voz, queriendo confirmar que no estoy durmiendo aún. Pero el movimiento brusco me hace sentir un tirón en el brazo izquierdo; de inmediato, un cosquilleo mezclado con dolor me apuñala en el dorso de la muñeca, y es cuando entiendo que llevo un suero puesto. —¿Dónde estoy? —Me siento desorbitada, mareada y confundida. —Estamos en enfermería. —La caricia suave

