Adelaide Entré al teatro de la ciudad, había sido reservado como todos los años para la noche de gala, y en la entrada se encontraba una carpeta roja larga rodeada de periodistas y fotógrafos. Damian se encontraba conmigo, había estado bastante nervioso en todo el camino, me preguntaba si debía decir algo o presentarme a alguien, mientras yo lo tranquilizaba diciendo que no necesitaba nada de ello. Su compañía ya me confortaba lo suficiente, me hacía sentir que no estaba sola. Eso mismo me hacía pensar que era una mala persona al intentar aprovecharme de él; sin embargo, estaba segura que él sabía muy bien cuál era mi propósito y de todos modos me permitía usarlo a mi antojo. Damian, por alguna razón no estaba molesto al ver aquel lado mío, de algún modo eso lo había hecho quererme más, y

