Adelaide La luz de emergencia se encendió de repente y lo primero que vi fue el rostro de Daniel, iluminado por la luz roja. El elevador se sacudió un poco, y me sentí bastante nerviosa al respecto. Era un suceso que nunca antes había sucedido y no podía creerlo, no estaba segura de si realmente se trataba de una coincidencia o todo se relacionaba a que yo estaba ahí. Pero, Daniel también se encontraba allí, ¿acaso ella estaba dispuesta a ponerlo en peligro? No entendía de qué iba. —¿Estás bien? —me preguntó Daniel de inmediato. —¿En qué piso íbamos? ¿Habíamos bajado a alguno? —pregunté de vuelta y él pensó un poco al respecto. —Creo que apenas estábamos en el diez —comentó y nos levantamos del suelo juntos, intentando comprender lo que estaba pasando y cómo se supone que saldríamos d

