Adelaide Muchas veces pensé en que debía encontrar al esposo de mi tía para pedir respuestas a mis incógnitas, creí que él podría contármelo todo, y entonces podría eximirlo de la culpa que le había cargado. Pero, también temía que él dejara de ser el culpable en mi mente, porque eso conllevaría a que no tuviera un rostro claro al que culpar. Ciertamente, el otro rostro que a veces aparecía en mi cabeza era mi tía, todo porque su forma de actuar conmigo nunca fue la mejor. Muchas veces también me pregunté a qué se debía eso, ¿me temía o me odiaba? Siempre he pensado que es una de dos. Mientras pensaba en ello, con la promesa de ir el día siguiente a buscar respuestas con Daniel, porque él insistió al respecto, también me dirigía al Penthouse del abuelo para recoger algunas cosas. El equip

