CAPITULO 4

2739 Palabras
—¿Qué piensas hacer ahora? —preguntó Rita. —Estoy seguro de que Irina tratará de buscarme en mi habitación y la verdad estoy muy aburrido de estar tratando de esquivarla hace meses tuvimos algo, aunque fue sólo de una noche y prefiero no hablar de eso como dicen por ahí los caballeros no tenemos memoria. —Si quieres puedes esperar aquí un rato y yo bajo a ver y les aviso —dijo Celia. —Agradezco la intención, pero ahora que conozco sus planes es hora de que yo tome el control —y mirando a Rita dijo —me acompañas por favor. —Claro, yo te acompaño, aunque creo que para ellas debo ser mínimo su pesadilla este día. —Créeme que Irina no tiene ninguna posibilidad en mi vida. —No tienes que decirme nada… tú eres adulto y sabes lo que haces —respondió Rita, casi con un tono indiferente. —Sabes que eres una mujer con temperamento y eso te hace muy atractiva —le respondió Frank mientras le cerraba un ojo y tomaba su mano para salir de la habitación. Celia miró la escena sabiendo que era mas que obvio que ella tenía razón la primera vez que vio a Frank y pensó, «eso es lo que necesita mi hermana» Cuando salieron del elevador rápidamente Rita soltó la mano de Frank, de pronto ambos vieron que las dos mujeres que Celia les mostró en las fotografías venían en dirección a ellos. —¿Qué piensas hacer? —preguntó Rita. —Veamos que quieren lo importante es que ellas sigan creyendo que tienen el control y que nosotros no sabemos nada. De pronto Irina se le acerca y sin darle tiempo a nada le da un beso en los labios para saludarlo y la madre de ella se pone entre Frank y Rita casi con un empujón de hecho hasta la pisó. —¿Qué te pasa? ¿Por qué me besas? No vez que estoy acompañado por favor respeta —le dijo Frank muy enojado. —Cariño sólo recordando viejos tiempos —y acercándose al oído de Frank dijo —aunque a mí me gustaría recordarlos en privado algo así como entre las sábanas. Frank quería zafarse de ella a como diera lugar así que le dijo —Irina la verdad este no es el momento ni el lugar además no me interesas, de verdad te lo pido no quisiera ser grosero contigo. —Vamos cariño te prometo que te va a gustar —le respondió ella muy segura de que el caería en sus brazos. —Irina, por segunda vez no quiero ser grosero aquí hay más personas no hagas una escena por favor no quisiera que pensaran que entre nosotros hay algo. La verdad es que para entonces a Rita ya le estaba saliendo la caribeña que lleva dentro y no soportó más entonces tomó a Frank de la mano y le dijo. —Amor, ¿qué significa esto?, tú me prometiste que terminaríamos temprano además señorita creo que se equivocó de galán —y mirando a Irina dijo —Frank es mi novio así que le sugiero que baje un poquito a las insinuaciones y respete por favor ya le dijeron que no. La mujer y la madre se pusieron muy nerviosas, pero Irina le respondió —no te creo, este hombre es mucho para ti —mientras miraba a Rita de pies a cabeza con total desprecio. Rita sólo la miró y besó a Frank en los labios, aunque ninguno de los dos pensó en que ese beso les gustaría tanto y cuando terminaron Frank la miró y dijo —está bien amor entiendo que estes enojada, ¿qué tal si vamos a despedirnos de unos amigos primero antes de irnos? —y tomando de la mano a Rita se alejaron de Irina y su madre ignorándolas por completo. Frank se acercó al oído de Rita y dijo —Gracias, aunque cuando lo quieras repetir eso no tengo ningún problema. —La verdad es que yo tampoco tengo problemas es más te puedo decir que me gustó… y mucho —respondió Rita con una sonrisa. Frank fue todo una caballero con mucho cuidado la tomaba por la cintura como queriendo protegerla y después de despedirse de varios de los que aún quedaban en el salón se fueron juntos, aunque Rita tenía planeado bajarse en el piso donde estaba su habitación, pero cuando se abrió la puerta del elevador en su piso vio que Irina estaba ahí cerca junto a su madre así que tuvo que volver a entrar y seguir de largo al piso de Frank. —Perdona mi intensión fue ayudarte y ahora que vamos a hacer —dijo Rita que se sintió muy apenada con la situación. —¿Qué tal si nos sentamos en la sala de mi habitación y conversamos un rato? te garantizo que ella se irá si nos ve entrar juntos a mi habitación. —¿Los dos solos en tu habitación? —Te prometo que seré todo un caballero. —¿Cómo que no tengo muchas opciones en este momento verdad? —Yo no tengo problemas con esa opción te lo aseguro. Frank abrió la puerta de su habitación y Rita pudo ver la increíble diferencia entre su cuarto al de Frank que tenía una enorme cama además una sala de estar y una vista hermosa al Parque Central. —Esta habitación es realmente hermosa hasta no dan ganas de salir —dijo Rita, que no dejaba de observar todo a su alrededor. Por mi te puedes quedar aquí —respondió Frank que cuando vio la cara de Rita al escuchar eso dijo— No te preocupes no tienes que dormir conmigo… claro que yo no opondría resistencia te lo adelanto. —Por favor no lo digas así ni me mires de esa manera se supone que eres mi jefe y que es lo primero que hago en la primera reunión voy y te doy un apasionado beso yo creo que debes estar pensando… —Sólo pienso que ha sido el mejor beso que me han dado —dijo Frank mientras se acercaba a Rita lentamente viéndola a los ojos y tomando su mano. «Creo que estoy perdida» pensaba Rita en esos momentos. «Que ganas de repetir ese beso, pero no sé si ella quiera» pensaba Frank. En esos momentos sonó el teléfono de Rita —es Celia déjame ver que quiere —«gracias hermanita» pensó Rita mientras contestaba —Hola, Celia ¿Qué pasa? —¡¿Qué pasa?! ese beso estuvo de novela y creo que mas de uno lo notó son la pareja del momento, lo mejor es que Irina les había dicho a varios que era hasta novia de Frank y después de eso se le cayó la mentira y desapareció del salón, si quieren un consejo ahora les toca mantener la historia al menos por un tiempo y no se te ocurra salir de la habitación de Frank en un buen rato, la madre de Irina parece halcón en ese piso te lo aviso. —¿Estás segura de lo que estas diciendo? —preguntó Rita muy preocupada. —Te haré una video llamada para que puedas ver lo que yo estoy viendo desde acá me di cuenta de que ella los siguió después de que no te bajaste en nuestro piso. Celia comenzó su video llamada disimuladamente mostrando todo lo que pasaba desde donde ella estaba ya que los elevadores tenían mucho vidrio y se notaba cuando alguien se bajaba casi desde cualquier parte. —¿Qué puedo hacer?, aunque no saliera en toda la noche de esta habitación no tengo nada de ropa para cambiarme —dijo Rita, muy preocupada. —Eso yo lo puedo arreglar —dijo Celia— pero les aviso a los dos comenzaron este juego así que más vale que lo sigan. Después de eso Celia se despidió y Rita miró a Frank con mucha preocupación diciendo —¿Qué vamos a hacer? por querer ayudarte ahora te metí en un lío peor. —Te puedes calmar por favor —dijo Frank con una sonrisa— Este lío me gusta mucho mas que uno con Irina así que quédate tranquila y ya que comenzamos esto sigamos a ver que pasa, ¿te dije que a mí me gusto ese beso? y ahora que estamos solos y no hay que probarle a nadie que somos pareja igual podríamos… —Y mientras decía eso Frank acariciaba el rostro de Rita suavemente, la besó suavemente en los labios y Rita no pudo evitar responder ese beso y pensaba «Dios mío este hombre besa maravillosamente bien» mientras tanto Frank pensó «por primera vez siento que no quiero que un beso termine, ¿será esto lo que decía mi abuelo?, hay algo en esta mujer que me encanta» —¿Qué piensas nena? —preguntó Frank después de ese aún más que apasionado beso. —Ya no se ni que pensar. Frank la tomó de la mano se sentaron juntos en el sofá y la abrazó de pronto Rita se sentía segura en sus brazos, ese hombre que de la nada, aunque fuera por la razón mas extraña no tenía problemas de presentarse frente al mundo con ella, era tan sexy y varonil tan diferente con ella de como lo había sido Nathaniel de pronto tocaron a la puerta y Frank preguntó —¿Quién es? —Servicio a la habitación además una entrega especial para la señorita Rita —le respondió una voz de hombre del otro lado de la puerta Frank abrió y se dio cuenta que efectivamente era un camarero con una pequeña mesita y cuando se la entregó le dijo que debajo de la mesa había un envío especial, Frank sacó su billetera le dio una propina al camarero y cerró la puerta, en la mesa venían frutas, galletas, una botella de vino y un par de copas, al levantar el mantel vio un bolso que le entregó a Rita esa había sido la forma en la que Celia le había enviado algunas cosas para que pasara la noche. —Creo que tu hermana, es decir mi cuñada, es muy inteligente —dijo Frank con una sonrisa— Ahora no tienes excusa para dejarme solo. —Está bien, pero duermo en el sofá. —Ok dormiremos abrazados en el sofá entonces. —Si dije eso es para… Padre amado líbrame de todo mal y pecado… porque esta noche será muy larga —dijo Rita, mientras Frank no paraba de reír con el comentario. —Linda sentémonos un momento, yo no te voy a obligar a que duermas conmigo, no te preocupes, no soy ese tipo de hombre, no te niego que me gusta besarte, tengo muy claro que trabajas para mí como mi asistente, pero entre anoche y hoy siento que te conozco desde hace mucho, si yo hubiese sido tu novio te hubiese llevado orgulloso de la mano por todas partes y si en algún momento pasa algo mas entre los dos será porque ambos lo hemos decidido no porque estamos en una situación extraña. Los ojos de Rita se llenaron de lágrimas, Frank se notaba era un hombre muy especial se acomodó junto a él y con un beso en la mejilla le dio las gracias. —Te gustaría una copa del vino que nos mandaron —dijo Frank para hacer que Rita se sintiera mejor. —La verdad es que creo que si necesito una copa o dos. Acercaron también la bandeja con las frutas y las galletas y se sentaron a conversar, la noche anterior Rita había contado tanto de su vida que esa noche era el turno de Frank. —¿Cómo es que estás solo? —pregunto Rita. —Estaba solo hasta hoy en la mañana, pero desde hace rato tengo una novia con sangre caribeña —respondió Frank sonriendo. —Estoy hablando en serio. —Estoy divorciado desde hace un año, eso me salió bastante caro, pero valió la pena cada Euro. —¿No tuvieron hijos? —No, ella nunca quiso y aunque yo entendí sus razones en un comienzo ya después de casi diez años juntos cada vez nos veíamos menos hasta que un día me dijo que estaba enamorada de otro y la verdad simplemente no quise pelear y le di lo que pidió. —¿Por qué viniste a New York? —Después de un año allá quería buscar nuevos desafíos y cuando me llamaron para tomar el control de la constructora me pareció interesante, yo ya tengo experiencia en este tipo de negocios de hecho recuperé a uno en Londres que estuvo casi al borde de la quiebra. —¿Por qué Ryan dijo que eras tacaño? —Porque trabajo solo, muchas veces aparte de mi secretaria soy un tipo al que no le gusta estar rodeado de mucha gente, mis reuniones siempre las hice en privado, aunque sé cómo impulsar una compañía y también tomar decisiones que a veces son hasta arriesgadas creo que es tiempo de cambiar y tener algo más que una secretaria quiero una asistente personal. —¿Y cómo fue lo de Irina? —Ella apareció en mi oficina de Londres hace meses, debo reconocer que después de mi divorcio tuve algunas aventuras y Irina fue eso, algo de una noche. La atracción entre Frank y Rita era algo que no podían negar ninguno de los dos, aunque para él no era fácil pensar en que a su lado estaba su asistente personal y para ella él era su jefe ninguno de esos pensamientos pudo evitar que esta vez ambos se comenzaran a besar, aunque en un comienzo con cierto temor por parte de ambos, pero muy pronto el deseo de ese beso fue muy fuerte que Frank se detuvo diciendo —perdona, pero sino paro ahora no podré no se que me pasa contigo me gustas mucho. Rita lo miró fijamente y dijo —no te imaginas lo mucho que deseo que no te detengas, pero no quiero que pienses mal de mi todo está yendo demasiado rápido además eres mi jefe y estoy en esta habitación contigo por ayudarte con una loca que si te ve solo esa si no lo piensa dos veces antes de quitarse ella sola la ropa y… Frank la miraba mientras ella daba todas esas razones y para callarla le dio un suave beso en los labios —ya no sigas por favor ve a la cama yo me quedaré aquí en el sofá. —No, yo no podría dejarte durmiendo aquí. —Ni yo tampoco, ¿tienes una idea mejor? —La cama es grande y… —Tienes razón, es grande podemos dormir juntos. —Yo no lo dije así, pero sí creo que no tenemos opción a menos que revise si la loca ya se fue. —¿De verdad te quieres ir? —le pregunto Frank al oído mientras la abrazaba. —Eso fue un golpe bajo si sigues así esto se va a poner como “¡cañiña de mono!” —¿Que se va a poner cómo? —preguntó Frank, sin poder evitar reír con la expresión de Rita. —¡Que se va a aponer difícil!, ¿qué pasará mañana?, ¿seguiré durmiendo en tu habitación?, ¿tú crees que puedas aguantar este cuerpecito caribeño? o simplemente me tiro con la guagua andando. —¡¿Qué?!, ¡¿qué?! —Mira para que me conozcas bien cuando sale la caribeña que llevo dentro comienzo a decir esas cosas algarete, es decir a lo loco ya para que no me mires así de raro —dijo Rita que ya se estaba poniendo nerviosa por la forma en la que Frank la miraba y no podía parar de reír. Frank se levantó y la tomó de la mano y fue a la cama con ella la abrazó y simplemente se acostó así abrazado a ella, sabía en su corazón que esa sería la mejor forma de demostrarle a Rita que sus intensiones no eran abusar de su situación y aunque dentro de él sentía una ganas enormes de hacerle el amor esa misma noche simplemente se quedó junto a ella acariciando su rostro hasta que por fin Rita se durmió después de la cuarta copa de vino que no pudo evitar.
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