Noche donde fui el consentido y ahora no puedo levantarme de esta cama que tan cómoda se me ha hecho y más teniéndola abrazada a mi después de lo sucedido anoche. - Como me cuesta levantarme cuando estoy contigo. - Le digo al oído. - ¿Tienes que ir a la galería? - Me pregunta sin abrir los ojos. - No, debería ir pero no voy. - ¿Y eso? - No pienso dejarte sola hasta que esté cien por ciento seguro que ella no volverá para hacerte daño. - El comisario se la llevó y viendo lo que vio no creo que la deje libre así de la nada. - Tuve miedo ¿Sabes? no me iba a perdonar que también a ti te hiciera daño. - No paso a mas y la noche terminó bien. - me dice poniendo sus brazos sobre mi pecho para después apoyar su cabeza y verme mejor a los ojos. - Bastante bien diría yo. - Le digo mientra

