Capítulo 46

1400 Palabras
Narra Arlette Cuando Teo se propone hacerme cosquillas no hay quien lo detenga hasta que consigue su cometido y aquí estoy tirada en el suelo moviendome hasta más no poder para que me deje tranquila, pero para él no es suficiente. Se levanta del suelo y estoy más tranquila porque me dejara descansar de las cosquillas, cuando está de pie me da la mano y no lo pienso mucho ya que con todo lo que me he reido no creo que tenga fuerzas para levantarme yo sola y sin esperarmelo me levanta haciendo que enrede mis piernas a su cintura. Su formas de besarme hace que me olvide de todo y que solo pensemos en nosotros, en lo que somos ahora. Camina conmigo encima por todo el salón hasta llegar a esa habitación donde nunca hemos estado, eso llama mi atención pero esa manera tan jodidamente de besarme y tocar mis piernas hace que no piense más y me entregue sin importar donde. Me recuesta en la cama para ubicarse encima y va besando mi cuello mientras sus manos van sacando mi camiseta, deja de besarme un momento y me mira para regalarme una sonrisa que me derrite por completo. - Me vuelves loco. - Me dice y no hago más que llevar mis manos a su nuca para acercarlo más a mi. - Tú también me vuelves loca. - Le digo para acto seguido besarlo como si me faltara su aire para poder respirar, el me responde de igual manera y entre besos y caricias nuestras prendas llegan al suelo, su cuerpo junto al mío hacen saltar todas las alarmas mientras nos vamos disfrutando con todo lo que vamos descubriendo que le gusta al otro. Sus manos hacen maravillas en mi piel y más al llegar a mi parte más sensible haciéndome delirar hasta que mi cuerpo se deja llevar por el placer recibido. Vuelve a colocarse encima para entrar en mi de un movimiento y sin poderlo evitar dejo salir gemidos por este placer recibido y al escucharlo a él en mi oído me lleva más al límite, nuestras respiraciones ya no se pueden controlar por el constante movimiento de su cadera haciendo que las embestidas sean cada vez más profundas, mis manos por su espalda sintiendo su piel erizada me deja entender que el esta al limite igual que yo, cuando ya no podemos más nos dejamos llevar en esta sensación de placer que pasa por nuestras columnas llevándonos a un maravilloso orgasmo que nos deja sin fuerza o voluntad para movernos. - Te amo. - Decimos a la vez para después quedarnos abrazados y dejar que esta sensación de libertad nos venza y quedarnos dormidos. unos movimientos bruscos me despiertan y me doy cuenta que es Teo. - No mi amor, no te vayas. - Lo escucho hablar y al mirarlo me doy cuenta que está soñando. - No te vayas, prometo que no volverá a pasar pero no te vayas. - Teo, cariño despierta. - Lo muevo para despertarlo pero lo veo llorar. - Te prometo que no volverá a pasar, aquí solo estaré contigo y con nadie mas, te lo prometo mi niña, pero no te vayas, no me dejes. Me quedo mirándolo sin entender nada y puedo ver como salen lágrimas de sus ojos. - Teo, despierta. - Lo muevo un poco más fuerte y despierta exaltado y sudado, me mira y después mira a todos lados y se levanta de la cama como si estuviera asustado. - ¿Qué te pasa? Solo estabas soñando. - Vamos fuera. - Me dice mientras recoge la ropa del suelo y yo me levanto para seguir sus pasos. - ¿Puedo sabes que pasa? - Digo mientras voy detrás de él que deja todo en el sofá y entra a la cocina. ¿Teo, qué te pasa? - Digo cuando voy detrás de él. - No debimos, no debí hacerlo, no ahí. - Dice dando vueltas por toda la cocina. - No sé de qué hablas. - Digo ya frustrada por no saber nada y al verlo así llorando como lo esta. - Teo. - Digo acercándome pero él se aparta. - No, ahora no. - Se aleja sin dejar ni que le toque. ¿Qué ha pasado? Me quedo pensando sin entender nada, al salir de la cocina lo veo sentado en el sofá con las manos en su rostro y meciéndose como si estuviera en una mecedora diciendo que no lo volverá hacer. - No volverá a pasar te lo prometo, no volvere, no volvere, no volvere, te lo prometo mi amor. Me asomo con cuidado y me siento en el sofá frente a él mientras sigo escuchando que le llama mi amor a alguien mas y quiero pensar que es a Karla a la que él está mencionando. Me quedo esperando a que pase su trance y que quiera hablar conmigo y explicarme qué le pasó, mientras agarró la camiseta y me la pongo. ¿Tengo miedo? Si, tengo miedo a que él no logre superar la muerte de Karla y me culpé por ello, simplemente no sé cómo reaccionaría a ello. Se le va pasando y sólo espero, de repente me mira y tiene los ojos tan rojos de llorar y tenerlos apretados por sus dedos que me encoje el corazón al verlo así. -Perdoname. - me dice después de unos minutos mirándonos en silencio. -No tengo más que perdonar, sólo me gustaría que cuentes conmigo y no me apartes como lo haz hecho antes. -No sé que me paso, es la primera vez que me siento así, es la primera vez que siento que la engañe. - Me dice y aquí estoy sin saber si viviré detrás de su recuerdo o si es sólo un episodio aislado. - ¿Esa era su habitación? - Pregunte de la nada y me mira y puedo ver en su cara que siente culpa. - Si, y desde que se fue no había dormido en esa habitación y mucho menos había estado con… - Deja la frase en el aire. - No habías estado con nadie. Teo, yo no estoy aquí para hacerme pasar por ella y mucho menos para reemplazarla, eso quiero que lo tengas muy claro. - Le digo y cuando abre la boca levanto mi mano para que me deje terminar de hablar. - Quiero que estés conmigo por ser yo, no porque lleve el corazón de la que fue tu mujer. - No, no es por eso. - Pero es que para estar con alguien más antes tienes que dejarla ir, aceptar que ya no estará más que en tus recuerdos y creeme que esos nunca intentaré quitartelos, porque son tu pasado y yo te quiero con todo y pasado. Puedo ver como caen lágrimas de sus ojos y las limpio con mis dedos y nuestros ojos no dejan de mirarse entre sí gritando todo lo que sentimos el uno por el otro, pero como dije, hasta que él no deje ir su pasado no podrá tener un presente y mucho menos un futuro. -Te quiero Arlette, por ti, por lo que eres. -Lo sé, pero tienes que estar en paz con el pasado para que no te vuelvas a sentir culpable por algo que hagas en el presente. Me abraza y nos quedamos aquí sin ninguna prisa, nos acomodamos como podemos en este sofá, él quizás para meditar todo lo que le dije y yo para disfrutar de su cercanía. El ruido molesto me hace abrir los ojos y me doy cuenta que es mi teléfono el que está sonando, como puedo me levanto y voy por él después de tenerlo en la mano veo a Teo y me regala una sonrisa, esa sonrisa que me derrite. -Hola Dani. - Respondo. -Muy buenos días serán, anoche se han dormido muy tarde ya que tu voz delata que te acabas de despertar. -¿Qué más te da si nos hemos quedado hasta tarde o no? - Le pregunto y estalla la carcajada del otro lado haciendo que yo sonría. - Tienes razón, el caso es que hoy queremos ir a bailar y les estoy llamando para invitarlos. -¿Y Clau? -Es grandecita para quedarse en casa viendo la tele ¿No crees? - Si, pero creí que querías pasar más tiempo con ella. - Y lo estamos pasando, pero ella entiende que es menor y no puede ir a una disco, siempre ha sido así Arle, ahora que dices ¿Cenamos juntos y después nos vamos a bailar? - Hablaré con Teo y te pongo un mensaje. - Ok. Espero la respuesta. - Y con eso termina la llamada.
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