Los días pasaron, mi rutina cambió por completo. Escuela en la mañana, prácticas en la tarde y cuando no había, pasaba en casa de Sharon ayudándola con sus tareas. Al pasar las semanas la sentí diferente, ya no la veía tan retraída. Poco a poco volvió a su habitual forma de ser. Mientras tanto la amistad con Jerónimo se convirtió en vida nocturna, durante el duelo de Sharon se afianzó más. Era increíble, cambió su modo de vestir, ya no utilizaba tanto el color n***o. Le gusta quedarse en mi casa. Me esperaba a que llegara, ingresara a la habitación, ponía la tabla e iniciaba unas largas charlas. —¿Qué película quieres verte hoy?, traje varias de las que te gustan a ti. —¿A qué te refieres? Puse el morral en el escritorio, tomé los controles. Se acomodó en la cama y me acosté a un lado

