Al separarme, Jerónimo tomó mi mano y nos sentamos en una mesa, cerca de la pista de baile. Larry pidió una cerveza igual que Sharon, nosotros nos unimos a la bebida. —Es la primera vez que ingiero alcohol. —Le comenté a Jerónimo. —Estás conmigo, no te pasará nada. —Amo su seguridad, no le teme a nada. —Lo sé. Besó la parte superior de la oreja y fue un mensaje erótico directo a mi entrepierna. Se dio cuenta, apreté un poco los muslos, su mirada me confirmaba que esa era su intención. La noche trascurrió de manera fantástica. Habíamos ingerido cuatro cervezas cada uno. Para mí fue un reto, reía más de la cuenta. Bailamos mucho, los chicos realizaban chistes mientras nosotras no dejábamos de reírnos. En la quinta cerveza le pedí el favor a Sharon para acompañarme al baño, pronto nos irí

