Hoy caminamos por varios centros comerciales en busca de una casa de banquetes para organizar la recepción, después iríamos a comparar el vestido. La señora Liz consiguió una buena negociación, sería una recepción para treinta personas. La decoración iba a ser blanca y vino tinto. —Te verás hermosa. Dije, mientras se medía el vestido elegido, no tenemos tiempo de hacer uno nuevo. Era de hombros descubiertos, el velo salía de una coronilla de flores. » Debes dejarte el cabello algo suelto, así hará juego con la decoración roja. —Es vino tinto. —respondió sonriendo. Nos hemos unido más de lo normal, desde el viaje la siento más cercana, no sé cómo explicarlo, en cuanto a la abuela… se encontraba peor. Anoche le comenté al respecto y solo respondió: «Lee el libro». Reconozco que tengo m

