Pov: Demián
La veo hablar por teléfono y solo quisiera quitárselo, tirarlo al suelo y pegarla al vidrio para besarla y mostrarle que solo yo puedo hacerla sentir única y perfecta, que nos pertenecemos. ¡Carajo!
Pero el idiota este de aquí la cagó horrible y así no conseguiré nada de mi dulce Penny.
— Sí ,todo bien, apenas hablamos hace unas horas, Josh…….Tranquilo, podemos sobrevivir solas.......... Sí, sí, lo sé también te...— mi corazón se estruja y suspiro ganando autocontrol.
Ella solo quiere creer eso, pero ella no puede amarlo.
— También............ Cuídate, que tengas buen viaje — eso me activa las alertas.
¿Buen viaje?
Por favor que se haya ido, así sea poco tiempo, yo podré reconquistar a mi bonita, solo necesito un tiempo con ella y nada más.
Corta la llamada y me mira nerviosa, lo sé porque sus labios se aprietan y sus ojos se tornan de un color azulado diferente.
— ¿En qué estábamos? — menciono acercándome a ella y su mano me detiene.
— Dem... Demián, por favor respeta los límites yo; tengo prometido, tú; una novia... — así que sabe de Mónica, ella no estuvo tan alejada de mí, está bien al tanto de todo.
— Yo no tengo una novia, no sé de dónde sacaste eso, pero supongo que algo te intereso porque bien al tanto de mi vida estás — pestañea porque la he descubierto. — Terminé con Mónica.
– Es tu vida y...
— Fue por ti, porque no me interesa estar con alguien que no amo, así que la dejé, porque nunca la voy a amar, no se puede amar a dos personas, al menos eso pienso yo y me cansé de mentir, mi corazón está ocupado hace muuuucho tiempo — sus ojos me escanean y sé que está muy nerviosa, parece una niña con sus manos temblorosas.
— No quiero saber eso, yo... no sé que esperas de mí, tú... no debiste dejar a nadie porque yo...
— Eres feliz con Josh y por eso no te intereso – ruedo los ojos y me carcajeo — Si te gusta mentirte, bonita, perfecto y tienes razón; no te interesa mi vida, porque nosotros tenemos asuntos más importantes...
— Dem... Demián
– Nuestra hija, bonita.
— No me digas así, por... por favor — Muero por besarla, por tocar su mejilla y corroborar sí su piel se sigue erizando por mí, que sus ojos se cierran porque aún está en su corazón su amor por mí, lo sé.
— ¿Cómo debería decirte? ¿Mi dulce Penny? Yo no sé cómo llamarte, si no es bonita — pasa saliva y suspira.
— No es correcto, yo soy una mujer comprometida y eso se podría confundir además...
— ¿Podrían pensar que me gustas? Pues sí, me gustas y más, te amo, bonita, lo dije ya, aunque tú creas que no y todo ese cuento, no me voy a ir con rodeos, no contigo, no luego de toda la historia que tenemos ¿Comprendes? — frunce el ceño e infla sus cachetes.
¡Uff, preciosa!
— Estás loco y no caeré en tu juego, si estás aburrido ve a buscar a otra yo...
— Tendrás que soportarme porque quiero conocer a Siena — quiere hablar y las palabras no le salen.
— ¡Demián!
– ¿Qué? Es mi derecho ¿O no? ¿Acaso me harás pedir una prueba de ADN? Vamos, a la vista se nota que Sieni es mi bebé, es igual a mí, no sé cómo nadie lo notó.
— Tú no entiendes, ella es feliz, está bien y además...
— No te atrevas a decir nada de tu prometido porque aquí el único padre de Siena soy yo, no me hagas esto, fui un desgraciado sí, pero eso fue contigo no con ella, no puedes negármela — ¡Por Dios! Ya basta, bonita, si que estás ruda, a ella le falta una buena revolcada en la cama y de seguro ya tendría un mejor humor.
— Pero no puedes aparecer así sin más ¿Qué le diremos? Tú no estás pensando en ella.
— Ella es más lista que nosotros, bonita.
– ¡Qué ya dejes de decirme así!
— De acuerdo, Penny… Por favor, es muy simple; le dices que yo no sabía nada porque vivía lejos, Siena entenderá, lo sabes — mira sus manos pensativa.
— Demián...
— Vamos, le prometí a Siena que iría a jugar con ella.
– ¿Qué has hecho? ¿Dónde la viste? ¡No puedes llegar a desestabilizar nuestra vida así, Demián! — Sí puedo, bonita, es mi idea terminar toda esta miërda y que al fin nos amemos, recuperemos nuestra vida y despertar de este sueño.
— Soy inocente, la encontré en los pasillos, se escapó de la guardería, es que ella se ve lista — sonrío porque Sieni siempre fue una niña embustera y muy astuta. — Solo la vi y... por Dios, es innegable que ella es mía, sus ojos, ella dice que son iguales a los míos, además solo tuve que ver lo antipática que es para saber a quien salió — una sonrisa se dibuja en los labios de Penny pero la borra para mirarme seria.
No sirve hacerte la dura, bonita, los dos nos amamos.
— De acuerdo, Demián, no voy a negarte tu derecho, porque yo no soy esa clase de persona, yo... me equivoqué en no decirte, pero entiende que…
— Lo entiendo bo... Penny, yo fui muy duro contigo y la verdad no me lo merecía, pero ya no soy el mismo y cuando supe de Siena, yo... sentí que todo este tiempo estuve desperdiciando mi vida lejos de mi bebé, me perdí tantas cosas de ella, momentos maravillosos que nunca recuperaré, pero supongo es mi karma, solo que no haré la vista gorda ahora que sé existe — Sus ojos se ven vidriosos.
Mi amor, cómo es posible que este idiota te haya hecho tanto daño, ¡Maldito cobarde!
— Espero no la decepciones, Demián, ella es mi bebé también y no quiero que la dañes como lo hiciste conmigo en el pasado, tienes que ser el mejor padre, tienes que ser mejor de lo que ella imaginó ¿De acuerdo? Si entras a su vida, hazlo bien y respétame, solo por favor mantén la distancia conmigo, porque...
— Lo sé, no quieres engañar a Josh, aunque si tú te sientes atraída por alguien más ya es infidelidad — sus mejillas se tiñen de rojo. — No te preocupes, bonita, no le diré a nadie — Camino a la puerta porque sino terminará muy mal esto, demasiado mal.
Yo no sé controlarme con ella cerca.
Solo necesito dos visitas más y juro que ella cederá, ella verá que la amo sinceramente.
Aunque debo hacerlo bien, tengo algunas cosas en mente, ya veré cómo las ejecuto.
Salgo y me doy cuenta que me olvidaba lo más importante, cuando vuelvo a entrar, Penny está murmurando sola y eso me encanta, debe estar regañándose porque no puede evitar lo que su cuerpo demuestra cuando estamos cerca.
– Lo siento, soy un idiota, ¿Cómo las veré si no tengo tu número, ni tampoco sé dónde se están quedando? — ella va por su teléfono y suspira.
— Anota tu número yo... evaluaré que haremos y...
— Quisiera verla hoy en la tarde, solo un rato, para poder presentarme con ella bien — Me mira frunciendo el ceño.
— Demián, tú quieres todo...
— Ya la vi, hablé con ella, me dijo que me esperaría para jugar, le prometí que sí y me dijo…
– Las promesas, son promesas — completa ella la frase y luego chasquea la lengua — Te enviaré la dirección, pero...
– Seré bueno.
– Eso espero, espero no arrepentirme de esto — sonrío y veo como pasa saliva.
Mi bonita, solo te he sonreído, imagínate si te hiciera otras cosas.
¡Dios! Tengo que controlarme, es que me pone bastante caliente verla, está tan linda, su cuerpo se ve tan hermoso, soy humano y realmente siempre fuimos muy activos, no es como que nos aguatáramos mucho con las manos quietas.
Anoto mi número en su teléfono y se lo entrego pero solo de rozar su mano una electricidad increíble nos recorre y ella se queda viéndome.
— Aún sucede, porque hay cosas que no cambiaran jamás, bonita — me alejo y salgo de allí, conteniendo mis ganas de quedarme y usar este momento de debilidad para besarla.
Demián, hazlo bien, muéstrale que eres sincero y no es mera calentura.
Aunque sí, también estoy muy caliente con ella, pero eso es otra historia.
¡No tengo remedio!
..........................
Llego a mi casa y veo un auto estacionado, trato de deducir de quién es, pero no sé.
Me tardé un poco ya que en el estudio de Danzas logré ver al profesor que buscaba pianista, hice la prueba y sí, me eligió, me dijeron los horarios que el teatro esta vacío para ensayar, por lo que sé que la profesora Andrade lo usa de 3 a 5 para hacer prueba de escenario, para que no vaya a ensayar en ese horario y molestar. A lo que yo tuve una gran idea, que pronto ejecutaré, pero tiempo al tiempo. Ahora debo concentrarme en mi pequeña, que hoy iré a verla y tengo que convencerla, aunque no creo que tenga que esforzarme demasiado, Sieni y yo siempre tuvimos buena química.
Entro a la casa y veo a Martín sentado en mi mesa con su teléfono.
— Al fin llegas, tú...
— Mi ex — remarco porque seguro se refiere a Mónica.
— Sí, ella me dijo que no sabía cuándo volvería el imbécil dueño de la casa — suspiro y me acerco a él.
— Esto está muy loco, Martín...
— ¿Descubriste algo? Yo estaba muy preocupado y quise venir a verte, porque sé lo que se siente sentirse perdido — sonrío porque él fue el primero que me hizo entrar en razón y ponerme más atento a todo.
— Algo fui descubriendo y digamos, tu hijo me ayudó.
— ¿Dante? ¿Él sabe?
– No, nadie sabe, creerán que estoy loco, mejor solo fue decir que me golpeé y no recordaba bien las cosas, él dijo que por su experiencia no mentía y claramente no lo hago, porque no tengo idea de nada, pero bueno — me acerco a la heladera y veo cervezas.
— ¿Tomas una?
— Solo una, conducir alcoholizado es ilegal — me carcajeo y le doy la cerveza. — ¿Qué averiguaste?
— Fui un estúpido, fui un hijo de puta con Penny, nunca nadie supo además de Cali y lo supo luego que nos separamos luego que Penny perdiera el bebé..
— ¿Perdieron un bebé? — resoplo.
— Sí, perdimos un bebé, es que Penny tiene trombofilia y.... ella se fue porque como un cobarde, tuve miedo de arruinarle la vida porque no me sentía bueno para ella. — suspiro — Eso es lo que entendí, pero ella se fue y... ella se llevo algo que creamos juntos.
— ¿Qué?
— Una bebé, Martín, tengo una hija de 3 años, mi Siena hermosa — frunce el ceño.
— ¿Siena es tuya? Claro, qué idiota si yo la vi en fotos y se me hizo parecida a alguien pero no sabia a quién, pensé que a Penny de niña, pero ya veo que no era a ella, era a ti.
— ¿La conoces?
— Algo así, sabía por Val, que Penny tiene una hija, estuvo con un francés eso me dijeron ellos, supuse que su prometido era el padre...
— Ay, por favor ¿Le viste esa cara de nada? Siena es una muñeca, no podría haber sido suya ni en una vida, solo Penny y yo podríamos crear bebés tan hermosos — ruedo los ojos porque es una ofensa que digan que ese pan triste podría ser su padre.
¡Dios! Imagínate nada más sus hijos con cara de pan.
¡Nada se compara a mis bebés!
— Bueno... parece que no te cae bien el prometido de Penny.
– Claro que no, duerme con mi mujer ¿Qué te parece que lo invitaré a tomar una cerveza o se la cortaré?
— Pero ella está con él y...
— Y eso no durará, él viajó, no sé a dónde espero esta tarde averiguarlo, pero mírame — sonríe divertido — Ese vuelve y no le queda ni una miga de lo que creía tener, porque por favor... no quiero pensar siquiera que él y Penny... ¡AHHG!
— Cálmate, ustedes no estaban juntos, dicen que lo que no fue en tu año…
— No digas nada ¿Sí? Porque ahora me vas a decir que por eso te follaste a mi mamá y ahora es como si no hubiera pasado — abre los ojos y casi se ahoga con la cerveza.
— No tengo idea de dónde sacaste tal cosa, tú...
— Ay ya, solo que digo que no quiero pensar en eso, me hace mal, me... me enoja y sé que no debería porque el imbécil de acá estuvo fallándose a todo lo que se movía, ella no tenía que rendirle fidelidad a un desgraciado, si él... si la hizo sentir bien, de acuerdo, está bien pero... — suspiro.— Yo siempre le fui leal a ella, es mi mundo le fui leal siempre, no existió otra después de ella — suspiro. — Pero no pensaré en eso, debo pensar en lo qué haré para arreglar esto.
— ¿Tú crees que ella aún te ama, Demián?— Martin me mira con pena.
— Obvio que sí, lo sentí cuando la besé.
– ¿La besaste? Ella está...
– Ya basta de moral señor abogado, sí, la besé y ella me correspondió, luego me golpeó, pero hoy... si no era por el llamado de su prometido... – sonrío – Yo la amo cómo a nadie y no tienes idea de lo que fue siempre nuestro amor, algo imposible de sostener, de ocultar y detener, siempre fue así, más fuerte que todo.
— Ya lo veo, no pensé que tú y ella... bueno creo que las apariencias engañan, no pareces deshonesto, pero a la vez me preocupa que tú ,bueno... sufras.
– ¿Sufrir? ¿Se puede más? No lo creo, yo estoy motivado, recuperaré a mi bonita a cómo de lugar y ya empecé mis planes, porque hoy iré en papel de padre a conocer a mi hija, estaré cerca de Siena y a la vez de ella, ni siquiera debo hacer algo Martin. Nosotros cuando estamos cerca nunca podemos contener lo que nos pasa, nuestros cuerpos y nuestros corazones se reconocen, así que sé con certeza que ella verá mis sentimientos, arreglaré esto antes de lo que piensas.
— Tienes un gran optimismo, pero... tú sabes más que yo de ustedes, en teoría llevas ¿Cuánto?
— Treinta años con ella — sonríe.
— Yo llevo 26 con Lana y creo que podría leerla sin que siquiera me diga algo y sí, si tuviera que enamorarla mil veces, sé que lo haría y nada me costaría — sonríe con amor. — Vas bien, Demián, esa es la actitud y lo que necesites cuentas conmigo, aunque creo que tú ya la tienes muy clara cuando se trata de Penny.
— No es por presumir, pero sí, conozco a mi chica a la perfección — Se levanta y yo igual para despedirlo.
— Sigo pensando que es muy loco y que no sé cómo me daré cuenta cuando vuelva el otro Demián, si es que vuelve — frunzo el ceño.
— Espero que sí y me agradezca por arreglar su vida, porque el despertará con la vida de sus sueños, le ahorraré el terror de despertar en la vida más loca y descabellada.
— Yo te preguntaré ¿Cómo te fue en el viaje? y tú me dirás, “Fue un viaje astral” si no dices eso, sabré que no eres este Demián.
— Luego yo soy el loco — nos reímos y solo me despido de él mientras se marcha.
Ahora solo debo prepararme para ir a ver a mis chicas, no debo arruinarlo y debo solo ser yo, solo dejar que lo que siempre nos unió solo nos acerque, esa química innegable, ese amor que siempre tuvimos como familia.