La batalla estaba siendo controlada por los guerreros de Zafiro, un grupo de guerreros reales, Lars y Búho. Algunos guerreros del Oeste se les habían unido. En esa batalla había pocos rebeldes, puesto que estaba comandada por los guerreros del Norte. Después de una hora, los pocos guerreros enemigos que quedaban, emprendieron la huida. Búho se dirigió a las tierras Cristal, según las instrucciones del príncipe. Fue a una choza que él le indicó y quemó la ropa que usó en la batalla. Entró a una tina que tenía agua caliente; después de aquella ardua pelea se sentía bien estar allí. Sintió como sus músculos se relajaban con el remedio que tenía aquella agua. Se preparó para el ataque cuando percibió la presencia de alguien a su espalda. —Soy yo. —Se espantó al escuchar la voz del príncipe.

