—Entonces... —Leela lo miraba cruzada de brazos, moviendo un dedo sobre uno de estos al compás de su pie derecho, esperando una explicación. —Bien... —El chico respiró resignado—. Quédate conmigo un tiempo. Nos ayudaremos mutuamente —sonrió malicioso. —Me lo imaginé. Me estás usando como guardaespaldas —Leela lo miró molesta—. ¿Por qué te persiguen? —Quieren esto —dijo enseñándole una memoria USB. —¿Qué es eso? —Es un dispositivo donde almacenas información. —Oh... —Leela miró la memoria con curiosidad—. Se ve anticuada. En Zafiro usamos otro tipo de almacenamiento más avanzado. —Entonces, tienen tecnología de dónde vienes —dijo con sarcasmo. —Sí, mucho mejor que la que tienen aquí. Y el medio ambiente es sano. Nuestras ciudades son limpias y rodeadas de la naturaleza, n

