Tom
La obsesión no es lo mismo que el amor, eso lo tengo muy claro. El amor te hace querer a alguien, pero la obsesión te hace necesitarlo. Es como un hambre que nunca se sacia, una sed que te quema por dentro. Emma… susurró con los ojos cerrados … Ella es mi obsesión.
Recuerdo nuestros días juntos. A veces pienso que realmente la amé, pero luego me doy cuenta de que lo que me atraía era su ingenuidad. Su fe ciega en mí. Era tan fácil jugar con ella, tan fácil hacer que creyera todo.
Hace varias semanas me la encontré en una cafetería, estaba con alguien, lo que menos me imaginé es que era su novio, me negué a creerlo, pensé que era una estrategia para molestarme, para que me alejara y no la molestara. Todavía estaba seguro de que lo hacía para ponerme celoso, aunque no creí que lo traería a la cena.
Estaba hermosa en ese vestido, y no mentiré le extrañe…Aunque jamás lo admitiría. saber que era mía… que es mía, por que si Emma me pertenece y siempre me pertenecera, jamás permitiré que alguien más la tenga, y mucho menos ese. Es que ver como él la miraba… como la besaba, saber que ese no soy yo me pone colérico.
Hmm… Aun recuerdo las veces que la hice mía, siempre estaba dispuesta para mi. Pero, siendo sincero, una mujer nunca es suficiente para mí. Me gusta... coger. Me gusta sentir el poder de tener a cientos de mujeres a mis pies.
Por eso cuando me encontró con mi amante, la estupida se atrevió a dejarme. Lo que ella no entiende es que alejarse de mí no es una opción. Nunca lo será.
El calor era sofocante, valeria –o como sea que se llame, realmente no me importa– estaba debajo de mí, gimiendo, sus uñas estaban enterradas en mi espalda. Cerré los ojos, apretándolos con fuerza, podía ver su sonrisa, su mirada, como me miraba como si yo fuera el centro de su universo. Podía casi sentir sus manos en mi piel, su cuerpo temblando bajo el mío.
Mis manos aprietan fuerte uno de sus senos,y mis movimientos se vuelven frenéticos, casi desesperados.
Emma..¡ahh!
Joder…El nombre escapó de mis labios antes de darme cuenta.
La chica debajo de mi se tensó. Abrió los ojos de golpe y me miró, primero confundida y luego con furia.
—¿Qué acabas de decir? —pregunta con voz chillona.
—¿Qué? No tengo porque darte explicaciones.
—¿Quién demonios es Emma?
—Cállate. —Mi tono fue cortante, no estoy de humor para que me cuestiones.
Mejor date la vuelta y dejame seguir follándote, a eso viniste ¿no?
—Eres un…
—¿Qué?
La tomó de las caderas y hago que se ponga en cuatro y sin mas me la follo, duro.. mis movimientos son rápidos, profundos.
La puta no para de gemir, típico: le metes una polla... y se olvidan de todo.
—Más fuerte… —jadea.
Ni siquiera me molesto en responderle. Mis manos se aferran a sus caderas con fuerza, dejando marcas que probablemente dolerán mañana. Me importa un carajo. Sólo necesito acabar, liberar esta rabia, esta frustración que me consume cada vez que pienso en ella con ese idiota. Ese tipo que cree que puede tener lo que es mío.
Porque Emma es mía. Siempre lo será.
Mis embestidas se vuelven más frenéticas. Joder.. ¡Ahhh! el orgasmo me golpea con fuerza, ¡Humm! mi osita.
— Si soy tu osita.
Abro los ojos de golpe. La miró con frialdad, ni siquiera me molesto en decirle que no fue a ella quien llamé así.
Me levanto de la cama, siento el sudor recorrer mi pecho, la puta se tumba boca abajo en mi cama, me pasó una mano por el cabello, me dirijo hacia el baño para tomar una ducha.
Siento el agua recorrer mi cuerpo, cierro los ojos y dejo que las gotas golpeen mi rostro. .. tengo un buen rato bajo la lluvia artificial. escucho la puerta del baño abrirse y un par de manos suaves enrollarse en mi cintura y bajar lentamente hasta mi m*****o. Sonrío para mis adentros.
—¿No me vas a invitar? —dice con voz juguetona.
Me doy la vuelta y digo, ya estás aquí, eso cuenta, respondo.
Veo como se arrodilló frente a mí y tomó mi m*****o con sus manos, siento su lengua rozar mi glande, lame desde mi bolas hasta mi glande y viceversa, hace esto varias veces antes de introducirlo por completo a su boca. Lo chupa como si de una paleta se tratase, llevo mis manos a su pelo, marcando el ritmo mientras mis caderas se mueven ligeramente hacia adelante.
Mis gemidos son bajos, guturales, echó la cabeza hacia atrás, dejando que el placer me invada por completo. El vapor llena el baño, y el sonido del agua ahoga sus jadeos mientras sus movimientos se vuelven más intensos. Mi respiración se acelera, y un gruñido escapa de mi garganta.
Muevo mis caderas de forma descontrolada, follando su boca con desespero, siento cómo mi cuerpo se tensa buscando su propia liberación, siento cómo la presión crece en mi estómago. Estoy al borde, al borde de explotar, y ella lo sabe.
Mi respiración se vuelve más errática. En un último impulso, me derramo en su boca. Me recuesto contra la pared de la ducha.
Salgo de la ducha, tomo una toalla y la enredo en mis caderas, voy a la habitación. La escucho moverse detrás de mí, —¿Te vas ya? —le pregunto, sin mirarla, mientras busco algo de ropa en el closet.
—Sí, tengo cosas que hacer. Nos vemos —dice, dejando un beso en mi boca.
Cierro la puerta tras ella y me dejo caer en la cama, soltando un largo suspiro. Mi cuerpo está satisfecho, aunque ninguna de estas mujeres puede llenar el vacío que dejó Emma. Pero no importa ella volverá a mí… Lo sabe ella, yo, y hasta el maldito universo, y si tengo que destruir todo lo que ha construido desde que me dejó para recuperarla, lo haré. Y nada me dará más gusto que deshacerme del desgraciado que se atrevió a tocar lo que es mío.