Corría junto a Iván alrededor del parque. Yo no soy fan del ejercicio, lo odio, pero el me obligó a correr todos los días desde el lunes porque me dijo que mi estado físico debía ser bien lamentable, entonces aquí corría y sufría, me dolían las piernas y me costaba respirar. Eran pasadas las 6am, era bastante temprano y el día estaba nublado por completo, ha llovido todos estos días. Me detuve, cuando dimos la sexta vuelta e inhalé. Saqué mi teléfono por milésima vez y encendí la pantalla. Nada. Ni un mensaje suyo, ni una llamada. Este era el cuarto día en que seguía sin contestarme y no sé qué hacer. Lo he llamado muchísimas veces, le he escrito también y no logro comunicarme con él. Sentirse así, de esa manera, en que no logro pensar en otra cosa, en que me afecta el sueño y en reali

