Sonreí de medio lado para ella, y la miré aprovechando la luz roja del semáforo para pedirle que abriera la bolsa, dentro, envuelto en un papel de regalo había un bolso estilo clutch dorado, a juego con la pedrería de su vestido y una corbata del mismo color. Ella lo miró un momento y luego giró para verme. —Estás haciendo demasiado por mí —musitó en mi dirección—… Esto, es hermoso, pero… —Pero ¿No te gusta? —arqueé las cejas con curiosidad, esperando una respuesta. —Claro que me gusta, yo no sé, me siento incómoda. —No tienes por qué —refuté tomando la corbata entre las manos y depositándola en mi cuello—, era el complemento perfecto, además te ves increíble, no es mi intención hacerte sentir mal, al contrario, quiero que disfrutes esta noche, sin pensar en nada, y sí, tienes razón

