Sassil sacudió su cabeza con algo de tristeza, luego se limpió los ojos y me miró mucho más tranquila, dándome una sonrisa fingida, me dediqué a ver dentro de sus ojos, el color rojo de sus ojos era realmente hermoso, ella no quería que yo indagará más en sus adentros así que me arrugó la nariz, sacándome la lengua al mismo tiempo e inflando los cachetes. La primera reacción que tuve fue abrir los ojos al máximo, me asombraba la poca vergüenza con la que hacía aquella mueca, parecía una niña pequeña haciendo sus caras y era en extremo graciosa, no pasó nada de tiempo en que ambos, en medio del silencio que generó esta acción comenzamos a reírnos con fuerza. ─Deberías haber visto tu cara, eres tan gracioso ─dijo ella entre las risas que apenas la dejaban hilar las palabras. ─Tú fuiste

