Nos encontramos todos reunidos en la sala de estar, la atmósfera cargada de emociones silenciosas que apenas se atreven a aflorar. Mi mirada se desliza de rostro en rostro, captando cada gesto, cada mirada furtiva, cada susurro apenas perceptible. Mis padres están sentados en el sofá, su expresión tensa y distante, como si estuvieran luchando por contener un secreto incómodo que se cierne sobre nosotros.
Mi hermana menor, ajena a la tensión palpable en el aire, juega despreocupadamente con su celular en una esquina de la habitación. Mi tía, sentada en una silla cercana, mantiene una expresión de desaprobación constante, como si estuviera juzgando cada uno de mis movimientos, cada una de mis palabras.
Y luego está mi abuela. Su presencia es imponente, su mirada penetrante parece escudriñar hasta lo más profundo de mi ser. Sé que ella sabe. Siempre lo ha sabido. Desde que era una niña, he sentido su desaprobación, su decepción en cada gesto, en cada palabra que me dirigía. Soy el recordatorio viviente de una traición, de un error que nunca debería haber ocurrido.
Pero aquí estoy, en medio de esta reunión familiar, enfrentando las miradas acusatorias, los susurros apenas audibles, el peso abrumador de la vergüenza que mi sola existencia parece traer sobre esta familia. Y aunque intento mantener la compostura, aunque trato de ignorar el dolor que se agolpa en mi pecho, sé que nunca podré escapar del estigma que me ha sido impuesto desde el momento en que nací.
— Papá, abuela, necesito hablar con ustedes. Tengo que ausentarme unos meses porque me han asignado una misión importante en el extranjero.— Anuncie
— ¡Oh, Soledad! Estoy tan orgulloso de ti. A tus ventitrés años, ya eres Teniente. Eres un ejemplo de dedicación y valentía.— Me elogia papá.
— Bah, ser teniente no es nada del otro mundo. Es lo menos que puedes hacer para resarcir el daño que tu familia ha causado a la sociedad. Después de todo, eres hija de un deminvy, como lo fue tu padre Noah Spencer. Deberías estar agradecida de que te permitan usar nuestro apellido.— Pronuncia mi abuela mientras me lanza una mirada.
— Abuela, eso no es justo. He trabajado duro para llegar hasta aquí, y no voy a dejar que desprecies mis logros así.
— ¿Logros? ¿Acaso crees que ser Teniente te hace mejor que los demás? No me hagas reír. Tu familia tiene mucho que compensar por todo el daño que ha causado.— Insiste ella
— Mamá, eso es suficiente. Soledad no tiene la culpa de las acciones de Noah, ni de ningún otro m*****o de la familia Spencer. Ella ha forjado su propio camino y ha demostrado ser una persona valiente y honorable.— Discute Philips
— ¿Y tú quién crees que eres para hablar así? Siempre has sido indulgente con ella, Philip. Pero la verdad es que deberíamos recordar de dónde viene y todo el daño que ha causado su familia.
— Soledad es mucho más que su apellido. Es una mujer increíble que ha dedicado su vida al servicio y al deber. Y sí, es cierto que elijo a Soledad como mi hija, la amo como si llevará mi sangre. Ella es una Dayton no una Spencer.
— Gracias, papá. Pero no necesitas defenderme. La abuela tiene sus propias opiniones y no las cambiará.— Afirmé
—¿Sabes qué? En lugar de discutir sobre Soledad y su familia, podríamos hablar de algo positivo. Por ejemplo, estoy teniendo un excelente desempeño en la universidad. Me están yendo genial en mis estudios de química, y estoy segura de que seré una de las mejores en mi campo.— Afirma Ivana y mi abuela esboza una sonrisa
— Bueno, eso es algo bueno que escuchar. Al menos alguien en esta familia tiene un futuro prometedor.— Responde mi abuela.
— Además, pronto me casaré con un hombre maravilloso que me ama y me respeta. Estamos planeando nuestro futuro juntos y estoy emocionada por lo que nos espera.
— Eso suena maravilloso, Ivana. Estoy feliz de que todo te esté yendo tan bien.— Afirmé
— Estamos orgullosos de ti también, Ivana. Es reconfortante escuchar noticias positivas en medio de toda esta tensión familiar. Mis dos hijas son maravillosas.— Comenta papá
[...]
Me encuentro frente a mi maleta abierta, tratando de organizar todo lo que necesitaré para mi próxima misión, mientras mamá está a mi lado, observándome en silencio. Su presencia es reconfortante, como siempre lo ha sido. Recuerdo cómo solía defenderme cuando era una niña, cómo luchaba por mí sin dudarlo. Pero ahora, mientras me mira, puedo sentir su preocupación y vergüenza, aunque trata de ocultarlo.
Sé que esta situación no es fácil para ella. No solo está preocupada por mi seguridad, sino que también tiene que lidiar con el peso del pasado, con todo lo que implica ser parte de esta familia. A veces, cuando me mira, veo en sus ojos la sombra de mi padre, y sé que eso le duele. Soy una constante recordatoria de todo lo que ha pasado, de los errores que él cometió.
Intento no dejar que su vergüenza me afecte, pero a veces es difícil. Me pregunto si también soy una causa de su vergüenza, si al mirarme se ve reflejada en mí la imagen de mi padre. Trato de ser fuerte, de hacer lo que creo que es correcto, pero a veces me pregunto si es suficiente.
Mientras continúo doblando la ropa y colocándola en la maleta, me doy cuenta de lo mucho que significa para mí tener a mamá aquí, a mi lado. A pesar de todo, ella sigue siendo mi roca, mi apoyo incondicional. Y aunque pueda sentir su vergüenza, también sé que su amor por mí nunca vacila. Eso es lo que me da fuerzas para seguir adelante, para enfrentar lo que sea que venga.
— Mamá, te extrañaré mucho mientras esté fuera. Me encantaría poder quedarme, pero esta misión es importante y debo cumplirla.
— Lo sé, cariño. Yo también te extrañaré más de lo que puedo expresar con palabras. Pero entiendo que tienes un deber que cumplir.
— Mamá, lamento mucho lo que la abuela dijo. No deberías sentirte culpable por lo que pasó en el pasado. Yo no te juzgo, pero necesito entender la verdad detrás de todo esto.
— Lo sé, Soledad. Y lo siento profundamente. Todo lo que hice, lo hice por amor. Cuando Noah quedó viudo de su primera esposa, Nicole Briss, él estaba destrozado. Nos acercamos y nos enamoramos.
— ¿La esposa de Mateo Rinaldi? ¿Entonces, Mateo Rinaldi fue el responsable de la muerte de papá? ¿Y esa mujer que fingió su muerte, es la misma que ahora es su esposa?— Pregunté
— Sí, cariño. Mateo Rinaldi fue el causante de la muerte de tu padre. Y esa mujer, esa desalmada, fingió su muerte para revolcarse con él . Por su culpa, Noah no pudo formar una familia con nosotras. Todo lo que ha sucedido es culpa de ella.
— ¿Y Noah? ¿Fue todo lo que dicen que es? ¿Realmente estuvo involucrado en todas esas cosas terribles?
— ¡No, no, por supuesto que no! Todas esas acusaciones son calumnias de esa mujer sin escrúpulos. Noah era un hombre honorable, que quería lo mejor para su familia. No debes creer todo lo que esa mujer ha contado, él jamás abuso de ella, ni la secuestró, tu papá era un Coronel quién cumplía con su deber. El villano es el delincuente de Mateo Rinaldi y esa mujer, mi amor.
Siento como si mi mundo se desmoronara a mi alrededor. Las revelaciones de mi madre son abrumadoras, y me encuentro en un torbellino de emociones confusas. Por un lado, recuerdo claramente los momentos amorosos que compartí con mi padre, su sonrisa cálida y sus abrazos reconfortantes. Siempre pensé que era un hombre bueno y cariñoso, alguien en quien podía confiar sin dudarlo.
¿Podría ser verdad que mi padre no estuvo involucrado en esos delitos y solo fue una víctima ?
Tengo a mi madre frente a mí, quien siempre ha sido mi roca, mi refugio en medio de la tormenta. No puedo imaginarla mintiéndome, engañándome con algo tan grave. Si ella dice que mi padre era inocente, ¿por qué dudar de sus palabras?
Me siento atrapada en un mar de incertidumbre, tratando de discernir la verdad entre las palabras de mi madre y las acusaciones de esa mujer sin escrúpulos. No sé en quién confiar, no sé qué creer. Pero una cosa es segura: necesito respuestas, y pronto.
Me encuentro en medio de un laberinto de decisiones difíciles y peligrosas. La idea de involucrarme con la mafia italiana es abrumadora, y siento como si estuviera caminando en terreno desconocido, sin una brújula que me guíe. Nunca pensé que llegaría a este punto, pero aquí estoy, enfrentándome a la realidad de mi situación.
Sé que meterme con estos delincuentes no es una tarea fácil. La mafia italiana es conocida por su brutalidad y su falta de escrúpulos. No tendrán piedad si descubren quién soy, si se dan cuenta de que soy la hija de Noah Spencer. Estoy en peligro constante, rodeada de enemigos que no dudarán en acabar conmigo si se interpone en su camino.
Pero a pesar de todo, tengo una misión clara en mente. Debo acabar con el clan Rinaldi, debo poner fin a la tiranía de Luca y sus secuaces. No puedo permitir que continúen causando daño, que sigan sembrando el caos y la destrucción a su paso. Estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para lograrlo, incluso si eso significa arriesgar mi propia vida.
Aunque el camino que tengo por delante está lleno de peligros y desafíos, estoy decidida a enfrentarlo con valentía y determinación. No me detendré ante nada hasta lograr mi objetivo. La venganza puede ser un camino oscuro, pero es el único camino que tengo por delante. Y estoy lista para recorrerlo, cueste lo que cueste.