Amelia estaba en la oficina con el cabello recogido en un apretado moño y una taza de café mientras esperaba a Nathaniel, el joven ingresó y le miró sorprendido, se quedó en la puerta varios minutos simplemente observándole en silencio, mientras su novia leía unas carpetas, ¿Su novia? El joven le pidió a su secretaria que no le interrumpiera por ninguna razón, luego volvió a entrar, cerró con pestillo y dejó el maletín en el suelo, antes de acercarse y besar la mejilla de Analía. —Buen día —Dijo la mujer y él sonrió. —¿Cómo has estado? —preguntó Nathaniel y ella sonrió. —Vine a dejar las anotaciones de los casos por un mes y mi renuncia. —¿Tu renuncia? —repitió molesto. —¿Es innecesaria? Puedes trabajar en otro departamento, puedes quedarte con mi puesto, no es… Lía, no hagas esto.

