Era la primera vez que Savannah visitaba el castillo del Norte desde el incendio, y la vista la entristeció hasta lo más profundo de su alma. El olor a humo que aún persistía golpeó sus fosas nasales, y cuando vio las paredes ennegrecidas despojadas de cortinas y otras decoraciones, apretó los puños, intentando controlar su ira. La Real Licántropa deseaba ser liberada y desatar su venganza sobre los responsables de todo eso. Savannah había llegado a amar este castillo y la historia que albergaba; le encantaba notar pequeños detalles que había pasado por alto anteriormente cada vez que prestaba atención a una pintura o a una talla. Ahora la mayoría de ellos habían desaparecido, dejando un pequeño vacío dentro de ella. Por primera vez, se dio cuenta de que este lugar era ahora su hogar y q

