La Alianza Francesa se había puesto de nuevo en contacto conmigo para ofrecerme un puesto de profesora de francés en un centro de educación secundaria. Había que sustituir con urgencia a una enseñante que iba a dar a luz antes de lo previsto. La persona que iba a tomar el relevo en un principio había tenido un impedimento. Acepté ese empleo a media jornada que me dejaba el tiempo justo para trabajar en mi último año de carrera. Estaba contenta por conseguir un salario que me ayudaría enormemente en el día a día, así que me puse a buscar un piso para mí sola en el centro. Era la ocasión ideal para escaparme de la residencia. Desde luego que me gustaba el ambiente y quería a mis amigas, pero no me sentía en casa. No tenía ninguna independencia. En ocasiones deseaba estar sola, aunque solo f

