Miro a Sagar por la ventana y la sonrisa que tengo en los labios no se me borra ni con mis compañeros de jardín haciendo travesuras mientras se supone que horneamos un pay, me doy la vuelta para toparme con un montículo de harina y dos piernas pequeñas que se mueven mucho porque Pompón se atoró en el lugar. Dualin y Rían se están riendo de eso y sólo niego antes de ir y sacar a mi compañera femenina de dónde está, cuando la saco se sacude la harina de la cara y toce para que salga lo que su boca tomo, los mira con odio puro y luego les dice que son un par de idiotas y otras groserías que no recuerdo haberle enseñado. La dejo en el lavabo para que pueda lavarse cuando me volteo a los otros dos para comenzar a regañarlos. —¿Ahora que sucedió?—la voz de Sagar me llama la atención porque nun

