Esa semana en El Jardín de Elysia tuvo un ritmo distinto, como si algo en el aire se hubiera transformado sin previo aviso, el aroma de las flores seguía siendo el mismo, los colores pastel de la fachada no habían cambiado, pero Elysia lo sentía todo, diferente. Albert no apareció en toda la semana, solo unos cuantos mensajes le llegaron de él, casi todos breves, con excusas laborales. "Reuniones", "lo siento, no llego", "te llamo luego". Ninguno venía acompañado de una flor ni de un dulce gesto, solo palabras vacías en la pantalla de su celular. En cambio, Lucian sí apareció, todos los días. A veces traía café, otras veces un jugo diferente y casi siempre algo nuevo para probar; un panecillo de almendras, una tarta de limón, o un emparedado traído de algún sitio exclusivo que ni siquiera

