II

1310 Palabras
-Atención de pasajeros del vuelo 36 destino Londres, hemos llegado. Favor de mantener sus cinturones de seguridad previo aviso.- La voz del piloto me despertó de golpe. Mire la hora, eran las 4 de la tarde. Había dormido más de 10 horas y ni si me hubieran dado cuenta. Apuré a sacar el celular y avisarle a mis nuevos "padres" que ya estaba aquí. Para: Austen Hola! Buenas tardes, mi vuelo acaba de llegar. Estaré en la recepción del aeropuerto esperando (: No tardó ni 1 minuto de que había enviado el mensaje, cuando la madre de la familia me respondió. De: Austen Holaaaa, no será necesario! Hace un rato que enviamos al chofer por ti! debe de estar ahí! Estamos muy emocionados por ya conocerte !!!! Habíamos estado por teléfono con aquella chica, según ella contaba tenía unos 29 años, no había tenido más que 8, pero en todas nuestras conversaciones, había actuado como alguien de 15. A pesar de que había escuchado que los ingleses eran gente muy seria, la señora Austen parecía ir en contra de todo estereotipo. Para: Marcela Ya llegue! Todo bien Los extraños! Suspirar. Este era el comienzo de un nuevo ciclo. Hoy comienza mi nueva vida. Cargaba mis maletas mientras me encaminaba hasta la recepción del aeropuerto, una diferencia del país, este era muchísimo más grande y organizado. No tarde ni 5 minutos en encontrar un grandulón vestido de un traje muy elegante con un pequeño cartel que menciona mi nombre. Aquel hombre, más que parecer un chofer, lucia como un guarda espalda, incluido se verá más entrenado que cualquier oficial de mi ciudad. -Hola, soy Marina .. ¿Usted viene de parte de los Austen? .- pregunté temerosa. Aquel hombre que parecía que era capaz de eliminar a cualquiera, transforma su rostro serio y alargado en una amplia sonrisa. - Marina, mucho gusto! .- Saludó.- Soy Andrew, chófer de la familia.- Me extendió la mano.- ¡Oh! Dame esas maletas, tiene de estar cansada, sube al auto.- Andrew abrió la puerta de un hermoso Mercedes n***o y con un gesto en la mano me pidió entrar, mientras acomodaba mis múltiples maletas en la cajuela. Para ser sincera, no sabía mucho de la familia, por lo que había buscado en sus r************* , eran integradores del linaje de una gran escritora y herederos de grandes inversiones. Me sorprendí a mi misma al notar que tan ricos eran. -Bien señorita, no sé si sepa, pero Hampshire está a unas cuentas de aquí, contacto cómodo y disfrute del viaje.- Andrew se subió a su asiento y dio la marca al precioso Mercedes. Había dormido tanto, que yo tenía con demasiada energía como para tomar otra siesta y yo desanimo a observar el camino y cada pueblo que pasábamos hasta llegar a mi destino. Logre distinguir un cartel que dio la bienvenida a mi nuevo hogar, habíamos llegado a un pueblecito medio modos con muchísimos campos y vegetación, la curiosidad me estaba empezando a picar y miraba cada casa con la esperanza de que el auto ser detuviera. Pasamos varias casas hermosas, hasta llegar a una especie de sendero que daba unas cercas de rejillas súper altas, aquel lugar afectado la entrada de un fraccionamiento lujoso, sinceramente desconocía que en los pueblitos de Inglaterra hubieran lugares así. Andrew anunció algo en su radio y logró rejas altas con rapidez para abrir, dando la entrada a lo que era la continuación de aquel hermoso sendero y que finalizaba con una casa que tenía más un castillo. Me sorprendí ante tal lugar, era un lugar precioso y elegante, claramente antiguo, pero con muchísima clase, en mis 21 años había estado en un castillo y aun que estaba seguro que este lugar tampoco era, por lo menos era lo más similar a uno. -Bienvenida a su nuevo hogar señorita.- La voz de Andrew me sacó de mis fantasías. -Wow, es precioso.- Dije atontada. El auto parco y como si de un imán tratara, las puertas de aquella mansión abrieron dejando a una preciosa rubia correr hacia el auto. Sin esperar si quiera a que el chófer bajara, aquella mujer abrió mi puerta y yo bajo de un abrazo. -MORÍA POR CONOCERTE! DIOS QUE EMOCIÓN! .- Aquella era la bienvenida más curiosa que me habían dado, sinceramente nunca nadie había estado emocionado tanto por tenerme.- ¡Pero mírate! Eres preciosa, te van a adorar.- Y como si de un clan se tratará, detrás de ella salieron enfilados dos niños vestidos y con la misma apariencia. -Mucho gusto, soy Marina.- Salude algo avergonzada. - Ayyy, pero que grosera ha sido! Soy Amy Austen! Con la que hablaste por teléfono.- Era algo que obviamente sabía, aquella voz y acento eran inconfundibles.- Y ellos son Matty y Alec.- Detrás de ella se asomaron dos hermosos niños de ojos verdes y cabellos negros. -Mucho gusto señorita.- Me dio la mano al que habían presentado como Alec. Aquellos chicos eran muy parecidos a su mamá, con la diferencia del tono de cabello y ojos. Amy era preciosa, cabello rubio ondulado, con unos grandes ojos azules que combinaban con su clara piel y sus redondos labios pintados de carmín. - Una disculpa mi marido, ningún logro alcanzar un recibirte, justo se acaba de quitar de una junta importante de su empresa, pero pues dentro de un rato lo conocerás.- Se disculpó. -Descuida, no te ocupes.- Pedí. - Pasa! Te quiero mostrar tu habitación. La decoración especial para ti.- Me gustaría de la mano.- Sube, en un momento los mayordomos subirán tus maletas. Amy me guió hasta el segundo piso y en lo que parecía una especie de laberinto paró enfrente de una puerta grande de madera. Al abrirla me asombre de lo hermoso que era. Paredes en tono pastel, una cama más grande que mi vieja recámara, un escritorio de madera adornado con una gran lámpara, un hermoso candelabro de piedras preciosas colgando de el. Era una habitación de las que veías en revistas, perfecta para cualquier chica. - Espero sea de tu agrado.- Amy interrumpió. - Me encanta, es divina.- Sonreí. -¡Me alegro! .- Bueno tu cuarto está justo en medio del de los niños; el de la derecha pertenece al de Matty y el de la izquierda al de Alec.- Tomo dos carpetas del escritorio y me las tendió.- Realmente no es mucho lo que harás, más que nada queríamos una compañera, solemos estar muy solos en casa y así que mejor que alguien que nos enseñe cosas distintas.- Sonrío.- Sólo necesito que me ayudes por rato con los niños y que por lo menos les des dos horas de español al día, el resto del día estás libre y puedes usarlo como quieras.- Finalizamos. - De todos los modos, cualquier cosa que llegue a necesitar solo explíquemelo porfavor.- - No no no, no es necesario, aquí tenemos chef, mucamas, alcalde domo, niñera para cada uno de los chicos y servicio. Sólo quiero que aprendan el español. - Adiós a mi plan de estar ocupado todo el día y lograr dejar de pensar en el.- Tus pagos serán semanales, ¿te darán 250 euros para iniciar? .- Estaba de broma, todo esto era demasiado bueno para ser real. -Claro! Está más que bien.- Dije sorprendida. -Si logras que aprendan rápido, te lo aumentamos. , ya verás que seremos grandes amigas.- Me sonrío.- Te dejo acomodar tus cosas, apenas llegue mi marido te aviso para almorzar todos; gracias por darnos esta oportunidad.- Me dijo en el tono más dulce que había escuchado. Si supiera que son ellos que me están dando la oportunidad de empezar para bien de nuevo, creo que ni me pagarían. - No, se los agradezco a ustedes; verán que no los voy a decepcionar. Cualquier cosa que necesites de mi, con toda la confianza.- pedí.- Deseamos ayudar en lo que pueda en este hogar. Any me sonrió y salió de la habitación dejándome hundida en mis pensamientos.
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