Un juego peligroso

1332 Palabras

La Consorte ya había organizado todo un plan para sacar a la asistente Azzar del castillo del desierto. Frente a ella estaba el médico que había atendido a la concubina imperial Alid cuando abortó. El personal de Akil había dado con el médico y lo habían llevado ante su señora, el médico estaba aproximadamente a dos metros del pequeño trono de la Consorte; entre ambos había una fina tela que impedía distinguir sus rostros. Además Naovar estaba totalmente cubierta; su túnica le cubría los brazos y el chador¹ que llevaba cubría la mitad de su rostro dejando a la vista solo sus ojos. Esa era la regla que las mujeres debían seguir cuando un hombre diferente a sus maridos entraba por estrictos motivos al haren, en este caso la visita de un galeno. —Saludos a su alteza —dijo el médico con cort

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