El palacio de la belleza eterna se encontraba totalmente silencioso cuando Abban entró con pasos calmados. La doncella personal de la reina llamó la atención de los criados del palacio e hizo que estos avisaran a la Concubina imperial de su llegada. —Mi señora, la señorita Abban está esperando en la cámara principal —Didi fue quien avisó a Azzar Ezra rodó los ojos con fastidio y caminó rápidamente hasta la cámara. —¿Qué te trae aquí, Abban? —Su majestad, la reina, solicita su presencia en el palacio de la eterna luz. —Está bien, ve saliendo, ya te sigo—señaló la salida de la cámara—¿Quieres que vea a la reina con ropas poco aptas? —interrogó al ver que la doncella no se movía de su lugar. Finalmente, sin otra alternativa, Abban salió de la cámara. Ezra aprovechó y salió también c

