El palacio donde residía Madame Azzar estaba siendo organizado para la corta ceremonia que se iba a celebrar más tarde. El nombramiento de una concubina no era algo muy rimbombante, mucho menos extravagante, por el contrario, solo era algo representativo con la compañía del rey y sus esposas oficiales. Para estas últimas, la ceremonia de iniciación como concubina imperial era poca cosa, pero para Ezra aquello significaba el inicio de su ascenso y que apenas era el primer paso para llegar a obtener más poder. Las puertas del palacio se abrieron cuando el rey entró, después llegó la reina, más atrás hizo presencia la señora Cadi. Ambas mujeres llevaban ropas hechas con excelencia y buen gusto; la reina llevaba una magnífica túnica oscura con muchos bordados de color dorado y exquisita belle

