La muerte de la mariposa

1209 Palabras

El día que siguió fue muy caótico para la Concubina al-Husayni, que salió del harén imperial con tan solo una pequeña bolsa de cuero llena con ropas. Caminó con presteza por todo el pasillo labrado en piedras mientras las demás esposas eran testigos de su caída. La consorte Akil se había reducido a tan solo una simple asistente, sin poder, influencia o dinero, lo único que tenía asegurado era su muerte. Días después, Ezra ingresó al castillo desierto, aquel lugar que la había albergado durante varios meses. Ella avanzó con lentitud por los pasillos descoloridos hasta dar con la que una vez había sido una poderosa Consorte de la dinastía abasida. Pero que ahora, era solo una simple concubina. Respiró profundo y dio una mirada rápida al lugar; los pabellones vacíos y desgastados por el sol

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