Malas intenciones

1216 Palabras

La noche llegó con su usual frío. Badar Alid se internó en su palacio antes de que anocheciera. La concubina Alid estaba tras la ventana que daba hacía el jardín del palacio, pero su mente estaba perdida en el cielo estrellado. Aquella noche era perfecta para compartir con la persona amada, o con alguien muy allegado. Sin embargo, estaba sola otra vez y a su lado ni siquiera estaba su amiga Ezra. Badar soltó un suspiro y se alejó de la ventana. Caminó hasta el umbral del palacio y miró directamente el cielo. —La noche está muy bonita, ¿verdad? …—Majestad, ¿qué hace aquí? —Concubina imperial Alid, vine a visitarla. Badar sonrío ampliamente y se acercó hasta el rey para abrazarlo. El hombre correspondió su muestra de cariño y le dio suaves palmadas tratando de consolarla. —Majes

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