Asma Cadi no podía creer que el rey compartiera su poder con nada más y nada menos que la nueva esposa Azzar. Era algo insólito pensar que aunque había tratado de represarla en ocasiones anteriores, de alguna manera lograba liberarse de los grilletes y volvía a dominar al rey. Ella no sabía cuál era el secreto o la estratagema que usaba Azzar para embobar al rey y hacerlo actuar según quería. —¿Cómo lo hace? —interrogó en voz alta —Mi señora, ¿a qué se refiere? —Azzar, ¿Cómo hace para que todo le salga bien? —Mi señora, ella cuenta con la aprobación del rey… la ha contado desde que entró al palacio. —No puede ser —se lamentó—. ¿Acabaré por perder todo lo que ya he ganado durante estos largos años? ¡No puedo permitirlo! —Su señoría, el rey está obsesionado con ella… será imposi

